Vamos a exponer una serie de estrategias que han demostrado ser efectivas para incrementar las propinas que reciben los camareros de un restaurante. 

 

EMPATIZAR CON EL CLIENTE

Los clientes agradecen disponer de un camarero que atienda inmediatamente sus necesidades cuando se las comunique, o incluso que se anticipe a lo que pueda necesitar antes de que lo pida, para darle un servicio más ágil. Valorará y agradecerá que:

  • evite que hayan largos tiempos de espera 
  • que le tenga que recordar más de una vez algo que le pidió,
  • que de una buena recepción de bienvenida, y
  • la hospitalidad que transmita durante toda la estancia del cliente en el restaurante.

ACERTAR CON LAS SUGERENCIAS

Las investigaciones de Robert Cialdini sobre lo que más persuade a un cliente, identificaron que uno de los factores es la reciprocidad. Si haces algo desinteresado por un cliente, le pones en deuda para sentir la necesidad de devolver su gratitud de algún modo, como puede ser dejarte una mejor propina, adquirir más productos, venir más frecuentemente al restaurante, recomendar el local a sus amigos o dejar buenas reseñas.

Si por ejemplo aciertas con buena venta sugerida, verás que se multiplican las propinas, adquieres más protagonismo cuando los platos elegidos resultan un éxito. Tu sabes bien que platos del restaurante entusiasman más a los clientes y conseguirán su plena satisfacción, así que si les ves dudosos no dudes en ayudarles a decidirse por estos. 

PRESENTARTE

Una investigación publicada en el Journal of Applied Social Psychology con el nombre de ‘Efecto de la presentación del servicio en las propinas del restaurante‘, averiguó que los clientes consideraban al camarero más amigable y sentían una mayor empatía hacia él cuando conocían cómo se llamaba: : «¡hey, tiene nombre! ¡Como yo! Debe ser buen tío/tía».     Las camareras que decían su nombre obtenían un 23% en propinas, mientras que las que no lo hacían, solo un 15%, que representa que se duplicaban (un 53% más). La presentación necesita ser genuina y profesional. Una presentación maleducada o poco sincera causa el efecto opuesto. los camareros también cobraron más cuando se agachaban un poco hacia el cliente sentado, aunque era la diferencia por hacer este sencillo gesto era de tan solo de un 3%. En restaurantes lujosos es mejor no hacerlo, puesto que se considera un gesto muy informal.

SONREIR

Cuando sonríes al mundo, el mundo te sonríe, así que es una buena táctica para lograr aceptación social e influir sobre los demás. Sonreír cambia la percepción del interlocutor y lo hace más receptivo a estar “de buen rollo”. Un estudio realizado en Seattle demostró que cuando las camareras sonreían ampliamente y con naturalidad recibieron propinas un 140% superiores a las que no lo hacían o sonreían de forma poco perceptible. Muchos estudios demuestran que las personas que sonríen de forma sincera y genuina resultan más:

  • atractivas  
  • sinceras 
  • sociables  

ENTUSIASMO

Según las conclusiones del estudio elaborado en 3.087 encuestados a través de un panel online, por la consultora United Minds para SCA, en marzo de 2015, la cualidad más esperada en un camarero es que sea atento para el 73% de los encuestados. En cambio, si el camarero es maleducado o grosero, un 67% de las personas no recomendaría el restaurante. Además, 4 de 10 encuestados opina que los camareros suelen parecer estresados y un 45% de las personas confiesa que les dejaría propina si pareciese que disfrutan mientras trabajan. Para transmitir alegría al cliente y darle una buena experiencia es imprescindible crear un buen ambiente de trabajo: «Si yo disfruto con el trabajo, el cliente lo percibe».

AGACHARTE

Aunque por protocolo no sea muy adecuado agacharse cuando se sirve a un cliente, inclinar el cuerpo y ponerse al nivel del consumidor (literalmente) suele provocar el efecto psicológico de que el camarero caiga mejor, ya que facilita la comunicación, que las miradas de cliente y trabajador se crucen y cierta intimidad. El experimento ‘Effect of Server Posture on Restaurant Tipping’, descubrió que este sencillo gesto no verbal hace que los camareros cobren un 3% más cuando se agachan, aunque era una diferencia no demasiado sustancial, tan solo de un 3%. Si trabajas en un restaurante de lujo, mejor no lo hagas por ser un gesto muy informal.  

TOCAR LIGERAMENTE 

El estudio ‘The Midas Touch: the Effects of Interpersonal Touch on Restaurant Tipping‘ demostró que las propinas aumentan con un ligero contacto físico. En concreto, 12% si no tocaban, 14% si tocaban ligeramente el hombro… y un 17% si tocaban 2 veces, suavemente durante medio segundo en la mano, cuando devolvían el cambio.

AGRADECIMIENTO O EMOJI EN LA CUENTA

Un pequeño experimento que demostró que un emoticono en la cuenta puede resultar simpático. En Filadelfia los clientes dejaron hasta un 5% más cuando una camarera mujer dibujaba una carita sonriente en la cuenta y un 3% si lo dibujaba un hombre. También las expresiones de gratitud escribiendo la palabra gracias en la cuenta y firmando con su nombre, pueden provocar que los clientes se sientan obligados a hacerse merecedores de ellas, dejando una mayor propina. 

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