Prácticamente todas las medianas y grandes empresas ofrecen a sus empleados un campus digital de contenidos formativos, que les facilita el acceso a la formación que necesitan para capacitarse en sus posiciones. El software que gestiona y organiza todos estos contenidos se categoriza con el nombre de Sistema de Gestión del Aprendizaje (o Learning Management System en inglés, LMS) y aun que Moodle fue el pionero, actualmente se comercializan múltiples alternativas que mejoran su usabilidad o amplían sus funcionalidades.

Con un LMS los responsables de la formación corporativa pueden diseñar cursos fácilmente, y mediante un examen final confirman que determinado perfil del staff ha revisado sus contenidos. En la mayoría de casos, este examen se realiza inmediatamente después de que el empleado haya leído el curso, así que su función es simplemente certificar la lectura de cada módulo y valorar el grado de comprensión de los conceptos inmediatamente anteriores. Para superar esta fácil prueba, el empleado tan solo debe recurrir a su memoria a corto plazo para dar una buena impresión en la foto-finish que registra el LMS, y que suele estar monitorizada por el Departamento de Recursos Humanos o por profesionales técnicos que han creado los contenidos.

Pero … ¿por qué dejar que queden obsoletos los cursos del campus on-line una vez finalizados? ¿cuántos empleados vuelven a entrar en ellos voluntariamente para repasarlos periódicamente a fin de mantener fresco todo ese interesante conocimiento adquirido?

A los que tengáis acceso al LMS de vuestra empresa, os invito a responder la pregunta anterior comprobando el interesante dato de cuántas revisitas tiene un curso una vez superado el test final. La mayoría de cursos solamente se reaprovechan para procesos de onboarding de nuevos empleados, o para cambios de posición interna dentro de la misma compañía. Repetir curso resulta tedioso y las personas solamente volverán a leer en diagonal los contenidos del curso cuándo se les presenta alguna situación en la que se han enfrentado a algún problema o consulta no resuelta, que les ha impactado emocionalmente debido a no recordar el concepto correcto en el momento oportuno. Estudios recientes describen que crear cada hora de un curso ha requerido una dedicación del formador de entre 1 y 3 semanas de trabajo (entre 42 y 143h); por tanto tiene mucho sentido pretender que todo ese esfuerzo sea aprovechado al máximo.

El cerebro humano en un par de días después de finalizar el curso solamente retendrá ya menos del 40% de los conceptos, y un mes después menos del 10%. Para maximizar las probabilidades de que los contenidos que facilita el LMS puedan llegar a ser aplicados con éxito ante cada reto profesional, la empresa necesita establecer alguna estrategia para que las personas consoliden en su memoria el mayor volumen posible de conocimientos impartidos en los cursos, o por lo menos los más estratégicos. Esta sustitución tan rápida de lo aprendido que realiza la memoria es independientemente que se haya superado con notas elevadas el test final, aunque sí que puede estar muy influenciado por el formato experiencial de como estuviera planteado el curso (pasivo o activo).

Sólo si los conceptos aprendidos se aplican con frecuencia tras terminar el curso, o si se repasan cada cierto tiempo, podrán llegar a ser transferidos a las acciones o decisiones profesionales de las personas. Si con estas revisiones llegan a consolidarse, serán aplicados con agilidad, ya que el cerebro podrá recurrir a ellos operando desde sus circuitos neuronales subconscientes, que son prácticamente instantáneos para asegurar nuestra supervivencia en el medio. El software categorizado como Sistemas de Retención del Aprendizaje (en inglés Learning Retention System, o LRS) cumple la función de consolidar los conocimientos en la memoria a largo plazo de las personas.

Igual que ocurre con los anuncios publicitarios, que si no te exponen a múltiples impactos no llevaran al cliente a cambiar su actitud de compra hacia una marca, tampoco los impactos formativos pueden conseguir un cambio de conocimientos o habilidades si no es con los reimpactos que ofrece un LRS. En términos de TRANSFORMACIÓN DIGITAL, si el LMS facilita el acceso digital al contenido formativo, el LRS lo que digitaliza es certificar que se ha producido una memorización del aprendizaje efectiva aplicando las mejores técnicas de estudio.

¿Cómo consolida los conocimientos un LRS?

Existen pocos LRS en el mercado, aunque los que hay son buenos y funcionan con formatos variados. Os pongo algunos ejemplos que consiguen las reexposiciones a los conceptos estratégicos de formas distintas:

  • Envío de e-mails periódicos:
    • con 3 preguntas diarias tipo quiz, insistiendo más en aquellas que el usuario ha registrado fallos anteriormente (Ej: Q-Stream)
    • mandando semanalmente 1 ó 2 píldoras formativas repasando un párrafo de un curso realizado, adjunto a imágenes gráficas que ilustren su mensaje visual. Este formato puede ser realizado por los formadores sin adquirir softwares específicos, pero al carecer de interactividad, no fuerza al empleado a tomar decisiones y por tanto su recordatorio es menos efectivo.
  • El juego TrainApp ha sido especialmente diseñado para consolidar conocimientos, ya que incluye dinámicas neurodidácticas basadas en las conclusiones de múltiples estudios, y de forma lúdica y motivadora incorpora las técnicas de estudio más efectivas entre otras estrategias de recordatorio a largo plazo. El hilo conductor del juego es el trayecto de un tren que recorre módulos de 6 estaciones, asimilables a micropíldoras formativas de 10 conceptos nuevos, que integran un itinerario formativo en espiral que combina la curiosidad que despierta lo nuevo, con revisiones de los conceptos anteriores. Las preguntas del juego se repiten a intervalos crecientes personalizando las que necesita más revisar cada jugador hasta consolidarlas. También se diferencia por su funcionalidad que da la oportunidad a los propios usuarios compartir su know-how, creando preguntas para que las respondan sus compañeros, a cambio de puntos extra en el juego.
  • Existen también consultoras como Domoscio que pueden integrar sus algoritmos en el LMS corporativo un sistema de planificación de repeticiones espaciadas de los módulos de contenido de los cursos. La exitosa aplicación Duolingo facilita aprender idiomas mediante la “obsolescencia programada” del paso del alumno por sus módulos, por lo que llegada cierta fecha, se recomienda al usuario volverlos a repetir.

Conoce el videojuego neurodidáctico Trainapp

EnglishEspañol
WordPress Themes