Los premios en la gamificación en empresas, ¿promueven o pervierten el aprendizaje?

Los premios en la gamificación en empresas, ¿promueven o pervierten el aprendizaje?

Actualmente pocas personas aún no saben qué es la gamificación, pero quedan muchas empresas con ganas de probarla por primera vez y se plantean dónde puede tener más sentido incorporar un serious game. El campo donde no hay duda de que los juegos han venido para quedarse por su enorme aportación de valor, es en la gamificación de la formación corporativa, ya sea impulsada desde el Departamento de Marketing como actividad innovadora, el de RRHH para generar team-building, o los profesionales especializados en formación o Training cuando existen.

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El primer paso es seleccionar el mejor juego de aprendizaje por su adecuación a las necesidades del plan de formación de cada empresa, o en complemento a su plataforma de elearning. Toda innovación que contribuya a la motivación en el trabajo siempre es bienvenida, pero nuestra recomendación es no fijarse solamente en contratar una herramienta de gamificación entretenida, sino profundizar más y seleccionar aquella que mejor cumpla con los objetivos anhelados.

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Pero si hay una duda que siempre surgirá asociada a la convocatoria del juego formativo es si para conseguir buenos ratios de participación se debe ofrecer buenos premios o es innecesario. En este post analizaremos en que grado al ofrecer recompensas a la gamificación, se contribuye o se pervierten los objetivos formativos, exponiendo la experiencia que hemos ido adquiriendo en Siltom Institute tras 2 años gestionando proyectos de gamificación neurodidàctica con Trainapp dirigidos a la fuerza de ventas o el canal de distribución.

La motivación intrínseca es más potente que la extrínseca

Para procurar tomar decisiones sobre los premios, un buen dato orientativo es fijarse en la clasificación que hizo Bartle de los usuarios de videojuegos a nivel mundial, destacando sólo el 1% del total presenta un perfil llamado “killer”, cuyo interés único en participar es ganar. Al 80% de usuarios lo que en realidad le atrae es socializar interaccionando con otros jugadores, un 10% busca autosuperarse a sí mismo, y el 9% restante se divierte avanzando y explorando las sorpresas que el juego le depare.

Considerando pues que el afán de socialización es el mayoritariamente más atractivo, debemos prever que las tasas de participación en el juego dependerán más de si sus compañeros cercanos también se apuntan, que de si el premio puede ser algo tan ansiado como un viaje a la Polinesia para 2 personas. Ni Candy Crush, ni Preguntados, ni Fornite, ni Apababrados, ni PokemonGo dan ningún tipo de premio físico a sus usuarios, y su capacidad de engagement es enorme.

Un premio tangible atractivo (como regalos físicos, dinero, vales canjeables, entradas de cine,…) puede conseguir buenos ratios de participación iniciales. Pero si el juego es aburrido y las personas sólo se interesaron por él atraídas por la motivación extrínseca de aspirar a ganarlo, una vez queden alejados de las primeras posiciones del ranking poco después de empezar a jugar, tirarán la toalla de intentar conseguir el superpremio, abandonando a su vez el verdadero objetivo del juego, que no es otro que aprender más y mejor. En cambio, si el juego está bien diseñado, una vez empiecen a interaccionar con la app irán recibiendo premios intangibles (reputación acumulando logros, reconocimiento en rankings, …), y las propias dinámicas de gamificación conseguirán que la motivación sea intrínseca, y se sentirán atraídos a  jugar avanzando hasta su fin.

Puede pasar que el premio físico maravilloso sea algo que muchos usuarios destinatarios ya tengan en su casa, como por ejemplo un iPAD; y en ese caso dejará de ser motivador dado que en muchas familias ya hay tantas tabletas como hijos o personas, y carecerá de especial interés incorporar más dispositivos si no es para revenderlo y recuperar parte de su valor en efectivo. Podría posicionarse el proyecto en las conversaciones de los destinatarios como “lo del iPAD” en lugar de “lo de aprender más fácilmente” que es como interesa que lo preciban. En algunas ocasiones los premios deslumbrantes pueden potenciar incluso, en personas con “perfil pillín”, que el foco puede deje de ser jugar aprendiendo lo máximo posible, y pase a ser pensar en ¿cómo puedo hacer trampas para ganar? Es triste y lamentable, ya que parece imposible que alguien en su trabajo se juegue la credibilidad y el respeto de los compañeros de esta forma, pero hemos visto casos donde ha ocurrido y nos ha obligado a programar cambios importantes en las funcionalidades de Trainapp para evitar sabotajes del buen uso del juego.

Uno de los bienes más preciados por las personas es su tiempo, así que además de la diversión es muy importante que los usuarios comprueben la utilidad formativa del juego. Gamificar no consiste en ofrecer juegos de entretenimiento, como si les pusieran un futbolín en la oficina para desestresarse, sino que por definición la gamificación es adoptar dinámicas de juego al hacer algo que hecho de la forma tradicional podría resultar tedioso. Si los primeros participantes se dan cuenta que el juego les sirve para hacerles más fácil ser mejores profesionales, el boca-oreja sobre sus beneficios formativos hará que otros compañeros más reticentes a aprender jugando, se interesen poco después también por la actividad ofertada.

Recomendaciones al comunicar el lanzamiento de la actividad

Por nuestra experiencia, evidenciamos que la forma como se comunica la actividad es muy importante para que las personas la perciban como algo importante o totalmente prescindible. Si bien el mensaje de Siltom en la comunicación del lanzamiento del proyecto formativo a los usuarios es la misma para todos los convocados, luego vemos que la opinión o posicionamiento de sus jefes directos respecto al juego tienen una gran influencia en modular su éxito. Si el superior está implicado y motivado por el formato y los resultados del proyecto, la participación de su equipo será alta, mientras que, si su equipo percibe que no le da apenas importancia, algunos de ellos se sentirán legitimados para no dársela tampoco.

Desde que aprendimos esto, ahora nos aseguramos de que existe una fase de comunicación previa a los jefes de los usuarios destinatarios (por ejemplo: a los gerentes regionales si formamos una red de ventas o al gerente de un establecimiento minorista que distribuye los productos de nuestro cliente), con mensajes muy visuales para conseguir que entiendan y “compren” bien los beneficios de la actividad para sus equipos. Debe quedarles muy claro que se propone un juego por ser una metodología de formación activa más efectiva que leer textos o escuchar largas sesiones de presentaciones, y que participar en el juego realmente facilitará mucho el aprendizaje a quienes lo hagan, mejorando su desempeño profesional en beneficio de los resultados del negocio de la compañía para la que trabajan.

También es muy importante que las instrucciones del juego sean intuitivas para que rápidamente quienes se instalen la aplicación procedan sin dificultades a aprender con ella, y no abandonen antes de empezar por la mala usabilidad de la pantalla inicial llena de parámetros que abrumen al usuario.

La comunicación con los usuarios se debe mantener durante todo el desenlace del proyecto formativo, manteniendo la motivación de los usuarios para que no pierdan en interés en avanzar en su aprendizaje para obtener del máximo beneficio en incremento de conocimientos posible. Esta comunicación puede ser oral, por mailing o mediante notificaciones push en el dispositivo móvil si la propia aplicación dispone de ellas. En Siltom utilizamos estas notificaciones para ir reforzando los mensajes más fallados por el conjunto de los usuarios o para emitir mensajes personalizados que fomenten la competitividad o anuncien la activación de nuevas etapas del juego.

Recomendaciones al comunicar el cierre de la actividad

Si hay algo que a todos nos agrada en el ámbito profesional, es que se nos reconozca públicamente aquello que hemos hecho bien. Por eso, aun que no recomendamos a quienes organizan un juego formativo que se den premios de alto valor económico, lo que sí que nos parece muy importante es una pequeña ceremonia de reconocimiento a los ganadores. Cuanto más se pueda vestir esta ceremonia, más demostraremos el compromiso de la empresa con el proyecto, y más éxito de convocatoria conseguiremos en futuras ediciones de la formación gamificada.

Si el juego está orientado a capacitar a una red comercial, proponemos por ejemplo que a los ganadores les entregue el premio un alto directivo de la empresa, que se les haga una foto bonita que ilustre un artículo en la revista o intranet corporativa, … etc. Los premios pueden ser por ejemplo camisetas o gorras con la palabra WINNER bien grande, que luzcan en la foto. Si en cambio el juego va destinado al canal de distribuidores o prescriptores, podría ser de su agrado emitir una nota de prensa que les reconozca como los profesionales que mejor desempeño han mostrado en la formación y por tanto posicinarlos públicamente como los más expertos ante sus clientes.

En estos actos de cierre, podemos aprovechar para presentar a los participantes la evolución del incremento de sus conocimientos a nivel general y por categorías temáticas en las preguntas que contenía, para dar solidez al mensaje de que el juego era en realidad un buen método formativo. Resulta muy motivador que no solamente se cite a la persona que ha quedado en la primera posición del ranking, sino que se busque reconocer aspectos del máximo de personas posible. Por ejemplo con Trainapp, destacamos también a los equipos con el mejor desempeño medio, las puntuaciones meritorias en etapas parciales y los récords conseguidos para cada parámetro de monitorización de las interacciones de los usuarios, por lo que al final más de 25 personas pueden recibir aplausos gratificantes, o pequeños detalles como una chapa para su solapa o una banda.

El mejor medidor del éxito al terminar un proyecto de gamificación formativa, es que quienes han participado en él pidan a los formadores que les vuelvan a ofrecer la misma ayuda para optimizar su aprendizaje en futuras formaciones. Esto resulta muy motivador también para los convocantes a la hora de poner la máxima ilusión en aprender de lo mejor y lo peor de la experiencia al plantear nuevas convocatorias.

 

¿Cómo conseguir un aprendizaje exitoso según la ciencia?

¿Cómo conseguir un aprendizaje exitoso según la ciencia?

Nuestro patrimonio intelectual tras cada formación recibida es uno de los factores que más impactan en el éxito profesional y personal, y para ello es importante que el tiempo dedicado al aprendizaje se invierta adoptando los enfoques efectivos y técnicas simples que optimizan la cantidad de conocimientos realmente adquiridos. Cuanto más en profundidad conoce un tema, mayor es la capacidad de creatividad para aplicarlo al abordar nuevos desafíos profesionales, y resulta un reto para la ciencia cognitiva identificar las estrategias que llevan a este aprendizaje exitoso.

Durante la entrevista que me hizo Raúl Hernández para el podcast Skillopment, comentó que la base científica del aprendizaje neurodidáctico que yo explicaba que dinamiza nuestro videojuego Trainapp, estaba muy alineado con el libro “Apréndetelo. La ciencia del aprendizaje exitoso” publicado por Harvard University Press en USA (con el título “Make it Stick”) y la editorial Paidos en México, que Raúl había leído recientemente. Tomé nota de la cita, y descubrí que este libro es un interesante compendio muy exhaustivo y bien documentado de la evidencia empírica que respalda cómo potenciar el aprendizaje real en el cerebro humano, documentadas en más de 40 años de estudios científicos de los mejores psicólogos cognitivos para aclarar lo que realmente funciona y proponer las estrategias que consiguen mejores resultados.

Es por ello que hoy quiero dedicar este post a sumarizar los aspectos más relevantes que el libro describe en profundidad. Es un libro más enfocado a ayudar a los estudiantes que a los formadores, y por tanto no analiza algunas técnicas de enseñanza que me consta que también han mostrado efectividad en publicaciones científicas y además resultan muy atractivas a las personas que deben aprender algo como:

  • el microlearning: para no sobresaturar la capacidad diaria de retener conceptos nuevos y facilitar que el temario se adapte al ritmo de vida de cada persona.
  • la gamificación: para generar más emoción y engagement hacia la adquisición de conocimientos, dando lo mejor de si mismo para mejorar su posición en el ranking del juego o la ejecución de los objetivos que en él se planteen.

 

El proceso de memorización tiene 3 fases: 

Memorización = Codificación + Consolidación + Recuperado

Codificación: Interpretar estímulos para darles coherencia con los conocimientos previos y poder almacenarlos. A mayor concentración, profundidad de análisis, atención y motivación de la persona, mejor se codificará en la memoria a largo plazo y no sólo en la inmediata.

Consolidación o almacenamiento: Guardar la información de forma ordenada y categorizada para que sea estable a largo plazo. Si la información encuentra ya memorizados conceptos similares, o si se repasa, se favorece su consolidación para que no olvidarla. La transición del aprendizaje desde la memoria a corto plazo al almacenamiento a largo plazo requiere un período de tiempo.

Recuperado: Es la capacidad de procesar, encontrar y utilizar un concepto en la memoria ante cada oportunidad. Sólo es posible cuando la codificación y el almacenamiento se realizan correctamente. Nuestra capacidad de recuperación es limitada y está determinada por el contexto, el uso reciente y el número y la intensidad de las señales y conexiones vinculadas al conocimiento a las que se puede recurrir para evocarlo.

 

Hay 3 errores comunes que cometemos al aprender:

Es curioso que muchas de las estrategias de aprendizaje empíricamente evidenciadas como más efectivas para retener la información por más tiempo, no coinciden con lo que tradicionalmente hacemos de forma intuitiva pero que en realidad son ineficientes. La forma como planteamos aprender las cosas actualmente sólo es consecuencia de la tradición y la intuición. Esto nos lleva a plantear estrategias de aprendizaje erróneas como:

  • Confundir familiaridad con dominio: No hay que caer en la ilusión de que ya sabemos de un tema solo por haber asistido a un curso, ya que posiblemente aún no sea así.
  • Concentrar el tiempo a aprender sólo los días previos a un examen: Lo que se adquiere rápido se va rápido, y por tanto con sesiones de estudio maratonianas a modo de atracones de conocimientos, no se consigue recordatorio a largo plazo.
  • Dedicar tiempo a bloques uniformes del mismo tema: si solo practicas de forma masiva un tipo de ejercicio hasta que lo dominas bien, sólo aprenderás esa habilidad. Si en cambio vas alternando distintos aprendizajes, aprenderás de forma más completa, interconectándolos entre ellos para que tengan más solidez.

Las estrategias más utilizadas por los estudiantes universitarios son releer textos, subrayarlos o resumirlos tomando notas. Se ha demostrado que estas estrategias sólo consiguen familiarizarlos con los conceptos pero no conducen a su dominio ni recordatorio. La relectura, por ejemplo, después de una lectura previa, es un método lento, y no genera memoria duradera.

 

Falsa ilusión de dominio

A medida que crece la familiaridad y la fluidez en la lectura de un texto, surge la falsa ilusión de que se domina el contenido. Saber repetir las frases de los apuntes tomados en una clase o un texto, tampoco permite dominar las ideas.

Para aprender de verdad hay que ir más allá de los textos. Asegurarse que se comprende el significado de los preceptos descritos, su aplicación o cómo se relacionan con lo sabido. Prestando atención, pueden saberlo al final de la clase, pero ¿pueden aplicarlo a su trabajo? Sólo una formación productiva capacita y preserva los conceptos en nuestra memoria. De esta manera, facilita que podamos recuperar esas habilidades o conocimientos para resolver futuros retos laborales inesperados y aprovechar oportunidades.

 

¿Cómo conseguir un aprendizaje exitoso para dominar los conceptos?

 

Las siguientes estrategias contribuyen a que las personas logren la maestría anhelada por el formador. Principalmente, consisten en perseguir que el cerebro trabaje más en procesar los conceptos añadiéndole dificultades. Cuando el aprendizaje parece lento y exigente, es cuando se desarrolla el aprendizaje real y efectivo. Éste fuerza a los alumnos a procesar la información de una manera más exigente desde el punto de vista cognitivo.

Para capacitar alcanzando el dominio a largo plazo, el formador debe centrarse en conseguir aprender y dar oportunidades de practicar. Debido a la neuroplasticidad, al practicar cambiarán las redes neuronales del cerebro y las capacidades intelectuales, mejorando el rendimiento.

 

Recuperado activo

los tests dinámicos de autoevaluación son una de las herramientas más potentes de las que dispone el formadorConsiste en utilizar cuestionarios para poner a prueba nuestros conocimientos reales de forma objetiva y productiva, identificando nuestras áreas de debilidad en las que poner más atención o lo que ya tenemos consolidado, y a la vez hacer el ejercicio de intentar recordar los conceptos del temario. Va muy bien por ejemplo que el alumno se autoevalúe con test de bajo riesgo para sus calificaciones finales, respondiendo reflexivamente y sin estrés preguntas de respuesta múltiple (“Test effect“) en los que aplicar el conocimiento adquirido. Intentar responder correctamente una pregunta o un problema que nos resulte difícil, nos obliga a reflexionar ejercitando múltiples funciones cognitivas. En consecuencia, genera un mejor aprendizaje, incluso cuando la respuesta es incorrecta. Cuanto más “sudor mental” nos cueste recuperar algo de la memoria, mejor quedará anclado luego y más costará también olvidarlo.

 

Efectividad de los test

Igual que ocurre con el principio de incertidumbre de Heisenberg en física, donde medir la propiedad de una partícula reduce la precisión con la que se mediría otra propiedad, los exámenes en realidad no miden el nivel de conocimientos, sino que directamente lo incrementan y profundizan durante su realización. El simple hecho de incluir un test tras una clase o charla, produce una gran mejora en las notas finales. Sus beneficios continúan aumentando a medida que se incrementa la frecuencia de los test a lo largo del proyecto formativo.

Para solidificar el aprendizaje es útil cometer errores. El esfuerzo prueba-error conduce a un dominio complejo y a un mayor conocimiento de las interrelaciones entre las cosas. Una corrección diferida, un tiempo después de finalizar una serie de preguntas, consigue que el aprendizaje se mantenga mejor. Debemos ser conscientes que sólo podremos recuperar activamente lo que esté bien almacenado en la memoria tras ser aprendido efectivamente.

En vistas a que los tests dinámicos son una de las herramientas más potentes de las que dispone el formador, para que no se perciban como exámenes se pueden incorporar a los programas formativos de forma gamificada, involucrando a los alumnos en juegos de preguntas (como Kahoot o Trainapp), o aún mejor si ellos mismos crean flash-cards o elaboran las preguntas del quiz para sus compañeros en el contexto del mismo juego.

 

Práctica periódica espaciada

Los repasos espaciados atenúan la pendiente de la curva del olvido y consolidan el aprendizajeSe ha comprobado que las mismas horas lectivas consiguen más retención si se distribuyen en el tiempo, en lugar de concentrarse en pocos días u horas, saturando la capacidad diaria de retención de nuevos aprendizajes. Los repasos recuperando los conocimientos memorizados son más efectivos dejando transcurrir un tiempo de reposo entre las sesiones de aprendizaje. El tiempo incrementa la dificultad y, por tanto, el esfuerzo cognitivo al rememorarlos. Este esfuerzo adicional, atenúa la pendiente de la curva del olvido y enriquece su almacenamiento con los matices del entorno. Así, fortalecemos la red neuronal que facilita su aplicación práctica.

Cuanto más haya olvidado un tema, más eficaz será el reaprendizaje en la configuración de su almacenado como conocimiento permanente. Olvidar requiere tiempo, pero resulta un aliado de reaprender de forma más efectiva la siguiente vez que aprendas el concepto. La práctica periódica espaciada detiene pues el olvido indefinido, fortalece las rutas de recuperación y es esencial para consolidar conocimiento. Las personas tienen diversos tipos de inteligencia para influir en el aprendizaje. Cuantas más variantes estimulemos presentando los contenidos en distintos formatos y recursos, las sinergias entre ellos conseguirán que aprendamos más.

La codificación dual por ejemplo, consiste en que nuestra memoria registre estímulos de textos junto a imágenes visuales. El formador puede plantear un programa formativo integral considerando varios formatos. Por ejemplo, una introducción presencial al tema, seguido de un debate para resolver dudas e inquietudes. Puede terminar con una consolidación on-line con quizs de preguntas que contengan imágenes visuales, mezclen temas y se revisen periódicamente.

 

Intercalar  

Aun que resulte más difícil, se ha visto que es más productivo alternar el aprendizaje de varias temáticas entrelazadas, o aspectos distintos del mismo tema, que  insistir repetidamente más y más tiempo en la misma. Los cambios de tema activan nuestra atención y enriquecen la comprensión al interconectar los conceptos. En los libros de texto, a cada capítulo le sigue linealmente un conjunto de problemas para practicar sobre ese tema. Luego, se pasa al siguiente capítulo consiguiendo una fluidez inmediata pero transitoria. Esto facilita saber cómo enfocar el problema incluso antes de leer su enunciado.

Tras un tiempo sin abordar un tema, el cerebro tendrá que esforzarse más para recuperarlo, y justamente este esfuerzo deseable es lo que generará más recordatorio que si aprendemos dedicando el tiempo a un único tema sin pasar a otro hasta la siguiente sesión de aprendizaje. Si practicas una y otra vez rápidamente, te estás apoyando en la fluidez que genera la memoria a corto plazo. La necesidad de poco esfuerzo mental observa una mejora instantánea, pero insuficientemente sólida para sostenerse.

Pero con la práctica mixta, espaciando e intercalando conceptos, el cerebro inconscientemente reconoce patrones más profundos y se agiliza el proceso de recuperado fácil de recuerdos en el futuro. Se ha comprobado que la habilidad de llegar a ser experto en extraer los principios subyacentes o “reglas” que diferencian los tipos de problemas, para relacionarlos con otras cosas que ya sabemos y poder tomar las mejores decisiones en futuras situaciones desconocidas, se adquiere mejor a través de la práctica intercalada y variada que con la práctica concentrada. Cambiar la ubicación donde la persona se expone al mismo contenido, consigue una impresión más profunda en la memorización. Esto es así porque al ampliar las asociaciones, se genera un mayor anclaje neuronal que enriquece el recuperado.

 

Elaborar

Escribiendo con palabras propias los temas a aprender, se genera más impacto que revisando pasivamente lo escuchado o leído previamente. Es útil, por ejemplo, escribir un resumen de lo que recuerdas que has aprendido al finalizar una sesión formativa. Así, construyes estructuras al extraer las ideas más importantes y crear un marco mental coherente a partir de ellas. Este resumen se puede hacer destinado a uno mismo o a otra persona para facilitarle que lo entienda bien. Para ello, será necesario haber trabajado suficientemente el contenido anteriormente como para dominarlo, conectando los nuevos conceptos con los previos.

Sólo cuando eres capaz de explicar algo de forma sencilla, significa que lo han procesado en profundidad y asimilado correctamente. Cuanto más se procese mentalmente el nuevo aprendizaje para relacionarlo con conocimientos previos, más fuerte será su comprensión. Además, creará más conexiones neuronales, contribuyendo a recordarlo más adelante.

mapa mental del libro Make it Stick

Mapa mental del contenidos del libro MAKE IT STICK. La ciencia del aprendizaje exitoso

 

Autoconfianza

Si no estás convencido de que podrás dominar un determinado tema, no pondrás suficiente esfuerzo en aprenderlo bien y dominarlo. Es necesario visualizar un motivo por el que valga la pena dominar un tema para conseguir la mentalidad ganadora que lleve a lograrlo. Las personas cuyo rendimiento limitan inconscientemente su potencial. Si te centras en validar una habilidad, elegirás desafíos que confías en cumplir para mostrarte competente una y otra vez. Pero si tu objetivo es aumentar tu capacidad, eliges retos cada vez mayores. Debes interpretar los fracasos como información útil que te ayuda a agudizar tu enfoque, ser más creativo y trabajar duro.

 

La infografía de la imagen inicial ha sido adaptada del twit de David Vaillancourt (@drvcourt) el 2 de abril de 2016, poco después de que el libro Make it Stick se publicara en Estados Unidos.

 

Conoce el videojuego neurodidáctico Trainapp

7 falsas creencias sobre los cursos de formación continuada

7 falsas creencias sobre los cursos de formación continuada

El formato tradicional de impartir formación continuada mediante cursos está tan extendido y arraigado, que parece innecesario cuestionarlo. Sería esperable que, en caso de no funcionar, la simple “selección natural” durante siglos los hubiera corregido o extinguido. No seré yo quien diga pues que los cursos no funcionan, pero cuanto más cosas se sobre los procesos por los que aprende mejor el cerebro humano, más me doy cuenta que la forma como se han planteado desde siempre engloba una serie de “trampas”, que pueden reducir notablemente la efectividad con la que aprende el alumno, ya que conducen el aprendizaje a caer en el olvido.

Voy a describir 7 aspectos que he identificado al contrastar estas asunciones populares con las conclusiones de estudios científicos sobre efectividad del aprendizaje:

 

  • Creencia #1: Los cursos capacitan a las personas para que al terminarlos puedan resolver con éxito situaciones que en adelante puedan presentarse en cualquier momento.

Cuando termina el curso, los conceptos aprendidos corren el riesgo de dejar de estar consultables en la memoria del alumno. Puede que se olviden completamente si éste no pasa a utilizarlos con frecuencia o los repasa periódicamente. Igual que en publicidad un único impacto de un anuncio no es suficiente para modificar la conducta de un consumidor, tampoco lo es un único impacto formativo.

Al diseñar un proceso de capacitación, el formato de curso es interesante para que la persona reciba una información extensa. Para ello, se debería considerar la fase inicial de la capacitación ya que luego hay que darle continuidad al aprendizaje. Se puede hacer mediante revisiones periódicas de los contenidos, hasta que se den por consolidados en la memoria. La persona debe ser capaz de aplicarlos con agilidad desde su actividad cognitiva subconsciente.

Anécdota personal:

Hace unos meses hice un curso sobre contabilidad para emprendedores (8h repartidas en 2 mañanas). El jueves el profesor decidió muy acertadamente empezar la clase preguntando a los 25 asistentes que enumeráramos los temas que aprendimos el martes de la misma semana. Mi gran asombro fue que, por más que el profesor nos lo explicó de forma amena y comprensible, y que todos nos inscribimos al curso voluntariamente con una verdadera motivación por conocer mejor los conceptos contables, en aquel momento no éramos ni siquiera capaces de recordar de que hablamos 48h antes.

Afortunadamente, el profesor rompió el incómodo silencio general rememorando lo que explicó, y claro, entonces sí que lo rememoramos y fuimos recuperando la memoria a partir de este anzuelo. Pero al finalizar el curso el profesor se alejó de nuestras vidas, y sin tener en mano las fabulosas fotocopias de apuntes que nos entregó, posiblemente no se pueda esperar de ninguno de nosotros que interpretemos un balance de la forma como lo hicimos en los interesantes ejercicios hechos en clase.

 

  • Creencia #2: Una clase magistral de un profesor muy experto es la formación de mayor calidad que se puede recibir

Que un profesor sea más o menos experto no influye en la rapidez con la que olvidaremos los conceptos que nos enseñe. Más importante que la profundidad de conocimientos del profesor, es que sea capaz de trasmitirlos de forma motivadora, que genere curiosidad en sus alumnos como para generarles ganas de reflexionar y profundizar en el tema por su cuenta. Los grandes expertos son muy útiles para enseñar a otros expertos menos grandes, o para dirigir trabajos de investigación aplicada, pero para formar a las personas, las habilidades docentes y el dominio de las metodologías formativas serán el factor crítico para que los alumnos de un curso aprendan realmente o no. El formato de clase magistral ha demostrado ser ineficaz en múltiples estudios. Las personas sólo somos capaces de mantener breves minutos plena atención a escuchar una charla de forma pasiva.

Tanto niños como adultos aprenden mejor cuando algo se lo enseña un compañero de su mismo nivel (peer-to-peer learning) que cuando lo explica alguien que nos queda más lejano. Este compañero lo va a transmitir con un vocabulario más llano, con ejemplos más próximos y con una confianza que nos permite mejorar la comprensión haciéndole preguntas que no procederían ante un auditorio. Cada vez más empresas optan por las comunidades de aprendizaje y los foros para que por ejemplo sus redes comerciales o sus equipos de call-center de atención al cliente compartan su know-how y contribuyan a incrementar la inteligencia colectiva de la empresa.

 

  • Creencia #3: Poco se puede aprender si no se es capaz de escuchar al formador bien quieto

Hoy sabemos que para conseguir un aprendizaje más rápido, fácil y duradero, no solamente debemos utilizar la cabeza sino que la gesticulación con movimientos de todo el cuerpo va a tener un efecto sinérgico destacado. Una formación experiencial que nos permita mover los brazos o andar por el aula, mejorará la comprensión y el rendimiento, y no sólo porque impedirá que la clase de sueñecito, sino porque todo lo que mejora nuestra interacción con el mundo exterior aumenta la capacidad de comprender y recordar ese aprendizaje. Cuanto más importante es un mensaje, más gesticula el profesor al enfatizarlo para transmitirlo, y más capta con ello la atención del aula. Los conceptos se guardarán en la memoria de los alumnos unidos a esos gestos y por tanto con un mayor número de conexiones neuronales que faciliten su posterior recordatorio respecto a si sólo hubiera expresado palabras.

La ciencia aún no es capaz de describir con detalle de qué modo mover el cuerpo estimula el trabajo mental, pero sabemos que el ejercicio libera neurotransmisores en el cerebro que hace proliferar a las células cerebrales y aumentan las conexiones entre las neuronas. Todos hemos comprobado que nos va bien levantarnos en cada cofee-break para recuperar la capacidad de atención a las ponencias de los congresos. Se sabe también que las personas que hacen deporte tienen más capacidad de concentración e incluso mayor habilidad para aprender nuevos idiomas. Hay estudios que han comprobado que el e-learning de idiomas escuchando audios mientras se practica deporte amplía la capacidad de la gente para memorizar y tiempo de retención y se consigue comprende y aplicar mejor el nuevo vocabulario. En conclusión, tengamos claro que sentarse durante horas sin moverse no es la mejor forma de aprender.

 

  • Creencia #4: Los juegos formativos sirven para amenizar cursos con sesiones formativas más serias

Cada vez hay más formadores que buscan estrategias para hacer sus formaciones más activas y eficaces. Mucho mayor es el número de formadores que recurren a hacer algún juego. El fin no es la efectividad, sino romper durante un ratito la dinámica de ponencias largas y densas. Se usan mucho los juegos como herramientas de motivación y de amenizar la jornada. Si los usamos con este fin, no nos estaremos focalizando en obtener el mayor rendimiento posible en cuanto al aprendizaje. Si no le exigimos efectividad al juego formativo, podemos caer en varios errores que se la resten notablemente:

  • que sus dinámicas resulten estresantes
  • que no generen un proceso de reflexión
  • que no se contextualice por qué unas respuestas son correctas y otras no.

La gamificación utiliza los juegos para que las personas se motiven a hacer cosas que puedan resultar tediosas. Unas dinámicas bien diseñadas puede conseguir que un juego facilite aplicar las técnicas de estudio más efectivas, y proporcionar una excelente base metodológica formativa a personas técnicas sin conocimientos pedagógicos que necesitan capacitar en la excelencia a equipos comerciales o a equipos de atención al cliente por ejemplo.

Anécdota personal

Cuando yo trabajaba en la industria farmacéutica, la mayoría de veces éramos los product managers quienes formábamos a redes comerciales. No teníamos conocimiento de los conceptos más básicos y nos limitábamos a salir y explicar lo que sabíamos. Confiábamos en que en casa ya se volvieran a mirar por su cuenta la presentación, cosa que casi nadie hacía. Generalmente eran 3 días intensos de “chapa”, y curiosamente surgían muy pocas dudas durante las charlas.

¿Lo entendían todo sin plantear duda alguna? Posiblemente, gran parte de ellos estuvieran en la sala solamente físicamente, mientras que sus cerebros estuvieran en otro lugar. Todo aquello tan estratégico que les explicábamos no lo aplicaban después en sus visitas a los médicos. Generalmente, actuaban por iniciativa propia entregando algún material promocional antes de salir del consultorio.

La gamificación de la formación puede ser un aliado para alinear a los departamentos de marketing con los de ventas. Así, se puede conseguir que los conceptos transmitidos no sean sólo escuchados sino reflexionados por los comerciales. De esta manera, se mantiene una mayor atención durante las charlas y el equipo de marketing recibe un feedback de lo que se ha comprendido y lo que no. Si el juego se plantea una vez terminada la reunión, servirá para consolidar bien todos los conceptos transmitidos. Los usuarios los irán digiriendo e incorporando a su práctica profesional paulatinamente.

 

  • Creencia #5: La mejor forma de aprender algo es en un curso intensivo de varios días

En formaciones prácticas un curso intensivo puede tener sentido para capacitar a las personas. Para generar recordatorio de datos o aspectos teóricos, cuanto más dure el curso intensivo menos efectivo será el aprendizaje. Se ha demostrado que las mismas horas lectivas son más productivas cuanto más distanciadas estén unas de otras, ya que se recordarán más conceptos y durante más tiempo.

El formato de microlearning parte de los contenidos más estratégicos y expuestos en microsesiones de máximo 15 minutos. Este formato está triunfando en los ámbitos profesionales. mostrando gran efectividad y además se amolda mejor al ritmo de vida. Recordamos mejor el mensaje de una TED talk escuchándola durante un trayecto de metro, que cuando nos dan una larga charla.

 

  • Creencia #6: Obtener una nota excelente en un examen realmente certifica que el tema se domina y se aplicará eficazmente

Cuando un extenso metaanálisis evaluó la capacidad de generar recordatorio a largo plazo de las 10 principales técnicas de estudio, se evidenció que las más frecuentemente utilizadas para superar un examen como releer apuntes, subrayarlos o hacerse resúmenes, son cortoplacistas y su efectividad termina una vez superado el objetivo del examen. En ese momento en que se puede rebajar la tensión se produce una evaluación externa. Se inicia un proceso de olvido de lo aprendido, para dejar espacio a lo próximo que será evaluado.

Los exámenes no pueden ser considerados la meta de la capacitación. Generalmente, sólo garantizan que la persona ha leído el temario y por eso es capaz de superar las preguntas finales. Si no se fomenta que los contenidos se revisen más veces en los meses siguientes, difícilmente llegarán a ser aplicados.

 

  • Creencia #7: En un curso quien aprende es el alumno

La pirámide del aprendizaje experiencial de Edgar Dale nos muestra que el aprendizaje más activo es enseñar a otros. Este es el que Dale considera capaz de generar 90% de recordatorio a largo plazo. Para transmitir un buen aprendizaje, el ponente debe prepararse el tema en profundidad. Debe analizar lo más importante y buscar buenas formas de comunicarlo para que la gente lo entienda. Por este motivo, nadie habrá aprendido tanto de la experiencia de esa clase como el profesor.

Para aprovechar la estrategia de recordatorio, el responsable de formación puede dividir el temario en varias secciones. También, puede hacer que sean las propias personas que aprenden quienes presenten su parte al resto de compañeros. Puede ser un buen punto de partida para crear una enriquecedora comunidad de aprendizaje.

 

Conclusión:

Se ha cuantificado que crear cada hora de un curso de formación, requiere al tutor entre 42 y 143 horas de dedicación. ¿No vale la pena que busquemos la forma de que ese esfuerzo de los formadores consiga los máximos resultados posible? Para ello bastaría con incorporar al curso algunos elementos que refuercen el recordatorio de los conceptos impartidos:

  • No considerar el examen final del curso como la meta de la capacitación. Al terminar el curso, fomentar la revisión periódica de los conceptos, por ejemplo, mediante el envío de píldoras formativas breves. De esta manera, irán repasando lo aprendido en fragmentos breves y relevantes.
  • Plantear juegos tipo quiz como herramientas eficientes de autoevaluación que pueden substituir a los exámenes, especialmente si tienen la posibilidad de realizar repeticiones periódicas personalizadas de los conceptos hasta que se consoliden en la memoria, como hace por ejemplo Trainapp.
  • Fomentar la investigación de los alumnos en aspectos del temario, y que luego los compartan con los compañeros.
  • Procurar que el curso sea lo más experiencial posible, evitando las clases magistrales. Busca que las personas participen y se muevan de la silla en diversas ocasiones para mantener su atención.

 

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Formadores a la sombra del olvido

Formadores a la sombra del olvido

Los formadores deben capacitar a las personas para que apliquen con éxito los conocimientos en cualquier situación. ¿Consiguen este objetivo todos aquellos que terminan un curso?

José Antonio Marina explica en profundidad en sus libros y ponencias que la memoria es la base de la inteligencia. En ellos nos dice que sólo partiendo de lo que ya hay en la memoria podemos incorporar nuevos conocimientos. Por tanto, la memoria es un factor limitante de las posibilidades de cada persona. La capacitación real llega a producirse en pocas formaciones, y lo aprendido se va perdiendo con el paso del tiempo.

Ya en 1885 Hermann Ebbinghaus publicó en su tratado Sobre la memoria que al día siguiente de una clase magistral se recuerda menos del 40% de su contenido, y un mes después ni el 20%. El proceso de formación continuada (lifelong learning) se convierte así en una sucesión de picos con muchos conocimientos adquiridos, y valles con aquellos pocos realmente consolidados que perduran en el tiempo.

 

El avance de las neurociencias nos permite conocer hoy, que el cerebro humano aprende generando conexiones neuronales.

 

Cada cosa que aprendemos se debe a neuronas que se juntan temporalmente para transmitir neurotransmisores entre ellas. Pero esa unión requiere energía y, si pasa un tiempo sin usarse, la conexión se suelta. Cuando esto ocurre, la energía se emplea en conectar conceptos de mayor utilidad. Bajo el lema “Use it or lose it”, la memoria borra en pocos minutos lo que no evidencie utilidad real horas después. Si en la nueva conexión hay actividad en las horas siguientes a generarse, se interpreta que el concepto resulta útil. Cuando esto ocurre, la conexión se va “soldando” más tras cada oportunidad favoreciendo la consolidación en la memoria.

La formación tradicional aspira a la superación de un examen evaluatorio al final de curso, sin garantizar el posterior alcance. Recientes metanálisis de múltiples trabajos neurocientíficos han demostrado que las técnicas de estudio más habituales (releer, subrayar, resumir, …), no sirven para asegurar la durabilidad de los conceptos a largo plazo. Se necesita ejercitar la memoria con estrategias activas muy distinto, para las que los formadores pueden apoyarse en nuevas tecnologías. Pequeñas diferencias en las metodologías formativas pueden conducir a cambios profundamente diferentes en el cerebro del alumno.

 

Un formador se enfrenta a un reto cuando toma consciencia de su capacidad de modificar la estructura electro-química del cerebro de su audiencia.

 

Éste consiste en mejorar su manera de transmitir el aprendizaje para que sea efectivo y pueda llegar a transferirse a usos prácticos. Exponer al alumno en contacto con la información a aprender no es suficiente. Hay que conseguir que esta exposición tenga posteriores revisiones que hagan ejercitar los circuitos de las nuevas competencias. El nuevo rol del formador es acompañar el proceso de aprendizaje con formatos activos, que optimicen la comprensión y retención de los contenidos.

 

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¡Juega a autoevaluarte para aprender más!

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Los quiz son juegos que despiertan una especial motivación en las personas

Una prueba de ello son programas de TV tan exitosos cómo “¿Quieres ser millonario?” o la aplicación móvil  “Preguntados”, que junto a su versión Trivia Crack para países anglosajones, cuenta ya con más de 300 millones de descargas a nivel mundial. Resulta difícil resistirse al desafío de descubrir nuestro nivel de conocimientos, sin sentirse evaluado de forma intimidatoria por parte de un profesor o institución académica, sino sin riesgo alguno simplemente por nuestro orgullo o ganas de retar nuestros conocimientos.

Consolidar conocimientos a través de test en TrainApp

La explicación del interés del ser humano por los quiz podría ser que producen repetidamente la situación de 50% de probabilidad de acertar o fallar, descrita como causante de los máximos niveles de descarga de dopamina en nuestro organismo, la hormona que mejor nos brinda la sensación de felicidad.

Revisemos las principales conclusiones de los estudios que han evaluado la efectividad de los tests de respuesta múltiple en sobre la calidad del aprendizaje, respecto a la tradicional lectura de temarios.

Recordar información previamente almacenada aumenta la retención posterior de esta información

Este es un fenómeno llamado de “efecto test”, que ha sido incluso confirmado en revisiones sistemáticas que demostraron que conseguir recuperar una información aprendida es más beneficioso que simplemente reestudiar el material objetivo mediante lectura. Evocar conocimientos aprendidos anteriormente crea rutas de recuperación adicionales (Carpenter, 2009; Roediger & Butler, 2011), aumentando la probabilidad y agilidad de que el concepto memorizado se recupere con éxito en futuras oportunidades.

Butler (1) cuantificó que aprender con test multirespuesta resulta al menos un 65% más efectivo que estudiar de forma tradicional. Cuando el test incorpora feedback tras las respuestas, la efectividad del aprendizaje es un 123% mayor respecto a estudiar sin tests multirespuesta. Se comparó el efecto de conocer la respuesta correcta inmediatamente tras seleccionar una de ellas, consiguiendo aumentar un 35% la del test sin corrección alguna, pero fue aún mayor (41%) cuando la corrección era diferida, una vez finalizada la serie de preguntas, ya añade el impacto de un nuevo ejercicio activo de reflexión de por qué se respondió de ese modo momentos antes. No tuvo ninguna influencia en cambio, al obtener la corrección tras seleccionar una sola respuesta, o bien tras ir descartando opciones hasta dar con la respuesta correcta.

La naturaleza de las correcciones (feedback) influye en el aprendizaje.

Se ha comprobado que se aprende más al recibir una explicación del porqué es una y no otra la opción de respuesta correcta, que cuando simplemente te indican la opción acertada (2). Otros investigadores (3), estudiaron el número de opciones de respuesta que resulta más efectivo, y la conclusión es que cuantas más mejor, pero al menos conviene que haya 4 opciones, ya que con sólo 2 opciones sólamente (ej: verdadero/falso) no hay ningún incremento en la retención. Es importante que las preguntas del test no sean excesivamente fáciles, ni que la opción de respuesta correcta sea muy evidente, ya que cuanto más esfuerzo requiere recuperar un recuerdo, más hay que repocesar la información memorizada (Pyc y Rawson, 2009) y esta dificultad de recordar beneficia la retención a largo plazo (McDaniel et al., 2007).

Pero los test no solamente son útiles para diagnosticar y mejorar el grado de recordatorio de lo ya aprendido sino que incluso cuando el test es previo a impartir la formación, mejoran la retención de nuevos conceptos que se explique posteriormente (Richland et al. 2009). Algunos formadores empiezan sus formaciones con un test inicial de nivel de su audiencia, y se ha verificado que aun cuando desconocen completamente la materia y no aciertan ni el 5%, ese test inicial potencia la atención a la explicación del profesor para retener más lo que se respondió de forma incorrecta en el test preliminar.

No caben muchas dudas pues, que los test no deben ser vistos sólo como una herramienta para evaluar el nivel de conocimientos a modo de foto finish del final de un periodo formativo, sino que pueden ser empleados en sí mismos como potentes herramientas para aprender. La gamificacion de los test en formato de videojuego interactivo tipo quiz puede viabilizar esta herramienta y darle un contexto motivacional que genera una actividad tan efectiva como atractiva. Un videojuego permite incorporar baterías de centenares de preguntas sin cansar al alumno, que responderá a su ritmo en diversas sesiones, posibilitando un screening exhaustivo del temario, para identificar las lagunas formativas a trabajar más en profundidad de forma individualizada o colectiva.

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(1) Butler et al. “The Effect of Type and Timing of Feedback on Learning From Multiple-Choice Tests” Journal of Experimental Psychology 2007, Vol. 13, No. 4, 273–281

(2) Marsh et al.: “Using verification feedback to correct errors made on a multiple-choice test”, Memory. 2012;20(6):645-53

(3) Fazio et al. “Memorial Consequences of Multiple-choice Testing on Immediate and Delayed Tests.” Mem Cognit. 2010 June; 38(4): 407–418

¿Cómo nunca te acostarás olvidando una cosa más?

¿Cómo nunca te acostarás olvidando una cosa más?

¿Cómo optimizar la efectividad del aprendizaje?

 

Una de las cuestiones para la optimización es encontrar la manera para asegurar el rendimiento del tiempo dedicado a aprender. Se trata de evitar que el conocimiento adquirido se olvide con el paso del tiempo.

Un equipo de psicólogos educativos estadounidenses evaluaron en detalle la utilidad de las 10 técnicas de estudio más conocidas. El objetivo era cuantificar si realmente funcionan para aprender de verdad. Para ello se analizó si sus beneficios eran generalizables mediante 4 variables: el contexto del aprendizaje, características de los estudiantes, las materias a estudiar y la tipología del examen a superar.

Las 10 técnicas de estudio cuyo rendimiento se evaluó fueron:

  • Interrogatorio elaborado (explicar por qué un hecho o concepto es cierto)
  • Auto-explicación (relacionar información nueva con la ya conocida, o con los pasos a dar al resolver un problema)
  • Resúmenes
  • Resaltar / subrayar
  • Releer textos
  • Palabras clave (mnemotécnicas)
  • Asociar textos a imágenes mentales
  • Practicar con autoexámenes
  • Distribuir las sesiones de estudio en múltiples días o semanas
  • Intercalar varios temas

Curiosamente, las prácticas más frecuentemente empleadas por los estudiantes, cómo releer, hacer resúmenes o subrayar textos, mostraron tener una efectividad mínima.

 

impartir conocimientos

Por el contrario, las estrategias más eficientes fueron técnicas poco extendidas. Practicar lo que se sabe y lo que no haciendo exámenes, distribuir el estudio en diversos días e intercalar temas. Analicemos un poco más cada una de ellas:

 

1. Practicar el recordatorio autoevaluándose

 

Esta técnica se lleva estudiando más de un siglo, con más de 120 estudios resaltando su efectividad. Uno de los más interesantes fue el publicado por Roediger (2008). Demostró que un grupo de angloparlantes aprendían mejor un listado de palabras en Swahili correlacionadas con su traducción al inglés, estudiando mediante tests durante una semana. Obtuvieron un 80% de respuestas correctas en el examen final, mientras que quienes estudiaron de forma continua fijando su atención en recordar el listado solamente acertaron el 36%.

Cuantos más tests se hagan, mejor es la retención, pero no en un mismo día, sino lo más espaciados posible. Funcionan mejor tests breves y frecuentes, que los largos a intervalos muy distantes, tanto por su utilidad de recordatorio cómo por la satisfacción de los estudiantes; y es importante que haya un feedback de las respuestas para no perpetuar errores. Los resultados son consistentes en múltiples perfiles de individuos en grado de conocimiento de base o habilidad sobre un tema.

 

2. Distribuir la formación en el tiempo

 

La mayoría de estudiantes concentran sus horas de estudio los días previos al examen, pese a haberse demostrado ampliamente que el recordatorio de los conceptos a largo plazo es más eficiente si ese mismo tiempo lo distribuyen en el mayor periodo posible. Su efectividad es robusta en más de 250 estudios que en total involucran a más de 14.000 participantes de perfil muy diverso, y en distintas materias a estudiar cómo matemáticas, historia, música, cirugía, … No sería útil en cambio en materias extremadamente complejas, cómo pilotar un avión.

 

Cuando se dispone de tiempo suficiente, el rendimiento final del estudio es mejor

Distanciar intencionadamente las sesiones por periodos de entre 10-20% del tiempo de retención deseado: separadas 12-24h para recordar algo durante una semana, o cada 6-12 meses si lo queremos recordar 5 años. Los estudios en aprendizaje de medicina del Dr. Kerfoot consiguieron demostrar un recordatorio excelente mediante revisiones espaciadas a intervalos crecientes de tiempo. La sabiduría popular de muchos padres les lleva a recomendar a sus hijos estudiar un poquito cada día en lugar de dejarlo todo para una sesión maratoniana la semana de exámenes; y en 1985 Dellarrosa & Borne lo confirmaron demostrando que efectivamente las tasas de recordatorio mejoran cuanto más dilatado pueda ser este periodo de sesiones de revisión del contenido a aprender.

Un estudio publicado por Budé (2011) demostró también que el aprendizaje conceptual de los alumnos que asisten a un curso de estadística impartido a lo largo de 6 meses, es significativamente mayor que cuando el mismo temario e igualdad de horas lectivas totales se imparte en 8 semanas. Contradice este aspecto por tanto, la creencia popular de que en los cursos intensivos es donde más se aprende, dado que la neurociencia apunta que ocurre justo al contrario: una vez saturada nuestra capacidad diaria de retención de nuevos conocimientos, exponer a la persona a más formación resulta ineficiente, y es lo que se conoce como sobreaprendizaje.

 

3. Intercalar los temas

 

Se han realizado muchos menos estudios científicos sobre esta técnica que con las anteriores. Cada vez, hay más literatura que muestra un grado similar de efectividad. Intercalar los temas de estudio y la parte práctica asociada a estos se ha visto especialmente eficaz al enseñar matemáticas o medicina, en lugar de organizar las clases por bloques monotemáticos.

Un estudio publicado por Rohrer y Taylor (2007) mostró que, si bien durante una clase práctica los alumnos instruidos por bloques monotemáticos resuelven mejor y más rápido los problemas matemáticos que los de práctica intercalada, sorprendentemente si transcurridos unos días realizan un examen, los que aprendieron mediante práctica intercalada aciertan un 43% más. Otro estudio de los mismos autores publicado en 2010, encontró diferencias finales aún mayores en favor de la práctica intercalada de temas (77% vs. 38% de aciertos), ya que eran mejores en discriminar entre los tipos de problemas y en aplicar más consistentemente la fórmula correcta a cada uno.

En el aprendizaje del diagnóstico electrocardiográfico, Hatala (2003) reportó:

  • Un 47% de aciertos en la práctica clínica cuando los estudiantes de medicina aprendieron mediante práctica intercalada
  • Un 30% al practicar por bloques monotemáticos

 

Fuente: J. DUNLOSKY ET AL. “IMPROVING STUDENTS’ LEARNING WITH EFFECTIVE LEARNING TECHNIQUES: PROMISING DIRECTIONS FROM COGNITIVE AND EDUCATIONAL PSYCHOLOGY.” PSYCHOL SCI PUBLIC INTEREST. 2013 JAN;14(1):4-58.

 

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