Neurodidáctica aplicada en el podcast Skillopment

Neurodidáctica aplicada en el podcast Skillopment

Os invito a escuchar la entrevista que me hizo Raúl Hernández González , y que constituye el episodio 022 del interesantísimo podcast de Skillopment. que es ya un referente para todos los profesionales de la formación interesados en optimizar la forma para capacitar a las personas. A lo largo de la conversación repasamos conceptos sobre cómo aprende el cerebro, cómo impacta eso en nuestra forma de adquirir los conocimientos, y cómo las empresas pueden llevar a cabo la transformación digital del proceso de memorización para garantizar que los conceptos aprendidos no se olvidaran con el paso del tiempo y se transferirán a la práctica profesional.

En el siguiente vídeo-resumen Raúl nos destaca los que considera los principales conceptos que se trataron durante la conversación que mantuvimos:

 

Puedes escuchar la entrevista completa en: http://www.ivoox.com/022-entrevista-m…

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Agradezco mucho a Raúl Hernández esta oportunidad de divulgar a su audiencia una serie de conceptos sobre neurodidáctica y consolidación de conocimientos que espero resulten interesantes para todos.

 

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Learning Legendario trata de neurodidáctica y consolidación del aprendizaje

Learning Legendario trata de neurodidáctica y consolidación del aprendizaje

La semana pasada Juan Daniel Sobrado me entrevistó en un podcast del blog Learning Legendario, cuyo objetivo es enseñar a los formadores a conseguir formaciones impactantes, participativas y memorables, y de este modo combatir las interminables sesiones de PowerPoint con escasa o ninguna implicación de los participantes. En este contexto, no podían faltar la neurodidáctica enfocada a la consolidación del aprendizaje de los profesionales del s.XXI.

Aplicando a la formación la famosa frase de Enzo Ferrari “Todo lo que merece ser hecho, merece que se haga bien“, podemos también afirmar que “TODA FORMACIÓN QUE MERECE SER IMPARTIDA, MERECE SER RECORDADA.” Con Juanda Sobrado estuvimos hablando de qué pueden hacer los formadores para que los cursos que imparten se consoliden en la memoria de sus alumnos y no inicien un cáustico proceso de caer en el olvido tan pronto como finalizan la última clase o examen. Conseguir que el conocimiento permanezca fresco en la memoria por mucho tiempo, es la única fórmula para que en paralelo se consiga agilizar su procesado mental y que se aplique a los retos prácticos del día a día.

Os invitamos a escuchar la entrevista a través de cualquiera de estos 2 links de:

 

Si te apetece conversar un poco más sobre la consolidación del aprendizaje puedes mandarnos un e-mail a info@siltom.com, y estaremos encantados de consensuar contigo una reunión virtual en nuestra sala virtual: https://appear.in/siltom 

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7 falsas creencias sobre los cursos de formación continuada

7 falsas creencias sobre los cursos de formación continuada

El formato tradicional de impartir formación continuada mediante cursos está tan extendido y arraigado, que parece innecesario cuestionarlo. Sería esperable que, en caso de no funcionar, la simple “selección natural” durante siglos los hubiera corregido o extinguido. No seré yo quien diga pues que los cursos no funcionan, pero cuanto más cosas se sobre los procesos por los que aprende mejor el cerebro humano, más me doy cuenta que la forma como se han planteado desde siempre engloba una serie de “trampas”, que pueden reducir notablemente la efectividad con la que aprende el alumno, ya que conducen el aprendizaje a caer en el olvido.

Voy a describir 7 aspectos que he identificado al contrastar estas asunciones populares con las conclusiones de estudios científicos sobre efectividad del aprendizaje:

  • Creencia #1: Los cursos capacitan a las personas para que al terminarlos puedan resolver con éxito situaciones que en adelante puedan presentarse en cualquier momento.

Cuando termina el curso, los conceptos aprendidos corren el riesgo de dejar de estar consultables en la memoria del alumno. Puede que se olviden completamente si éste no pasa a utilizarlos con frecuencia o los repasa periódicamente. Igual que en publicidad un único impacto de un anuncio no es suficiente para modificar la conducta de un consumidor, tampoco lo es un único impacto formativo.

Al diseñar un proceso de capacitación, el formato de curso es interesante para que la persona reciba una información extensa. Para ello, se debería considerar la fase inicial de la capacitación ya que luego hay que darle continuidad al aprendizaje. Se puede hacer mediante revisiones periódicas de los contenidos, hasta que se den por consolidados en la memoria. La persona debe ser capaz de aplicarlos con agilidad desde su actividad cognitiva subconsciente.

Anécdota personal:

Hace unos meses hice un curso sobre contabilidad para emprendedores (8h repartidas en 2 mañanas). El jueves el profesor decidió muy acertadamente empezar la clase preguntando a los 25 asistentes que enumeráramos los temas que aprendimos el martes de la misma semana. Mi gran asombro fue que, por más que el profesor nos lo explicó de forma amena y comprensible, y que todos nos inscribimos al curso voluntariamente con una verdadera motivación por conocer mejor los conceptos contables, en aquel momento no éramos ni siquiera capaces de recordar de que hablamos 48h antes.

Afortunadamente, el profesor rompió el incómodo silencio general rememorando lo que explicó, y claro, entonces sí que lo rememoramos y fuimos recuperando la memoria a partir de este anzuelo. Pero al finalizar el curso el profesor se alejó de nuestras vidas, y sin tener en mano las fabulosas fotocopias de apuntes que nos entregó, posiblemente no se pueda esperar de ninguno de nosotros que interpretemos un balance de la forma como lo hicimos en los interesantes ejercicios hechos en clase.

  • Creencia #2: Una clase magistral de un profesor muy experto es la formación de mayor calidad que se puede recibir

Que un profesor sea más o menos experto no influye en la rapidez con la que olvidaremos los conceptos que nos enseñe. Más importante que la profundidad de conocimientos del profesor, es que sea capaz de trasmitirlos de forma motivadora, que genere curiosidad en sus alumnos como para generarles ganas de reflexionar y profundizar en el tema por su cuenta. Los grandes expertos son muy útiles para enseñar a otros expertos menos grandes, o para dirigir trabajos de investigación aplicada, pero para formar a las personas, las habilidades docentes y el dominio de las metodologías formativas serán el factor crítico para que los alumnos de un curso aprendan realmente o no. El formato de clase magistral ha demostrado ser ineficaz en múltiples estudios. Las personas sólo somos capaces de mantener breves minutos plena atención a escuchar una charla de forma pasiva.

Tanto niños como adultos aprenden mejor cuando algo se lo enseña un compañero de su mismo nivel (peer-to-peer learning) que cuando lo explica alguien que nos queda más lejano. Este compañero lo va a transmitir con un vocabulario más llano, con ejemplos más próximos y con una confianza que nos permite mejorar la comprensión haciéndole preguntas que no procederían ante un auditorio. Cada vez más empresas optan por las comunidades de aprendizaje y los foros para que por ejemplo sus redes comerciales o sus equipos de call-center de atención al cliente compartan su know-how y contribuyan a incrementar la inteligencia colectiva de la empresa.

  • Creencia #3: Poco se puede aprender si no se es capaz de escuchar al formador bien quieto

Hoy sabemos que para conseguir un aprendizaje más rápido, fácil y duradero, no solamente debemos utilizar la cabeza sino que la gesticulación con movimientos de todo el cuerpo va a tener un efecto sinérgico destacado. Una formación experiencial que nos permita mover los brazos o andar por el aula, mejorará la comprensión y el rendimiento, y no sólo porque impedirá que la clase de sueñecito, sino porque todo lo que mejora nuestra interacción con el mundo exterior aumenta la capacidad de comprender y recordar ese aprendizaje. Cuanto más importante es un mensaje, más gesticula el profesor al enfatizarlo para transmitirlo, y más capta con ello la atención del aula. Los conceptos se guardarán en la memoria de los alumnos unidos a esos gestos y por tanto con un mayor número de conexiones neuronales que faciliten su posterior recordatorio respecto a si sólo hubiera expresado palabras.

La ciencia aún no es capaz de describir con detalle de qué modo mover el cuerpo estimula el trabajo mental, pero sabemos que el ejercicio libera neurotransmisores en el cerebro que hace proliferar a las células cerebrales y aumentan las conexiones entre las neuronas. Todos hemos comprobado que nos va bien levantarnos en cada cofee-break para recuperar la capacidad de atención a las ponencias de los congresos. Se sabe también que las personas que hacen deporte tienen más capacidad de concentración e incluso mayor habilidad para aprender nuevos idiomas. Hay estudios que han comprobado que el e-learning de idiomas escuchando audios mientras se practica deporte amplía la capacidad de la gente para memorizar y tiempo de retención y se consigue comprende y aplicar mejor el nuevo vocabulario. En conclusión, tengamos claro que sentarse durante horas sin moverse no es la mejor forma de aprender.

  • Creencia #4: Los juegos formativos sirven para amenizar cursos con sesiones formativas más serias

Cada vez hay más formadores que buscan estrategias para hacer sus formaciones más activas y eficaces. Mucho mayor es el número de formadores que recurren a hacer algún juego. El fin no es la efectividad, sino romper durante un ratito la dinámica de ponencias largas y densas. Se usan mucho los juegos como herramientas de motivación y de amenizar la jornada. Si los usamos con este fin, no nos estaremos focalizando en obtener el mayor rendimiento posible en cuanto al aprendizaje. Si no le exigimos efectividad al juego formativo, podemos caer en varios errores que se la resten notablemente:

  • como que sus dinámicas resulten estresantes
  • que no generen un proceso de reflexión
  • o que no se contextualice por qué unas respuestas son correctas y otras no.

La gamificación utiliza los juegos para que las personas se motiven a hacer cosas que puedan resultar tediosas. Unas dinámicas bien diseñadas puede conseguir que un juego facilite aplicar las técnicas de estudio más efectivas, y proporcionar una excelente base metodológica formativa a personas técnicas sin conocimientos pedagógicos que necesitan capacitar en la excelencia a equipos comerciales o a equipos de atención al cliente por ejemplo.

Anécdota personal

Cuando yo trabajaba en la industria farmacéutica, la mayoría de veces éramos los product managers quienes formábamos a redes comerciales. No teníamos conocimiento de los conceptos más básicos y nos limitábamos a salir y explicar lo que sabíamos. Confiábamos en que en casa ya se volvieran a mirar por su cuenta la presentación, cosa que casi nadie hacía. Generalmente eran 3 días intensos de “chapa”, y curiosamente surgían muy pocas dudas durante las charlas.

¿Lo entendían todo sin plantear duda alguna? Posiblemente, gran parte de ellos estuvieran en la sala solamente físicamente, mientras que sus cerebros estuvieran en otro lugar. Todo aquello tan estratégico que les explicábamos no lo aplicaban después en sus visitas a los médicos. Generalmente, actuaban por iniciativa propia entregando algún material promocional antes de salir del consultorio.

La gamificación de la formación puede ser un aliado para alinear a los departamentos de marketing con los de ventas. Así, se puede conseguir que los conceptos transmitidos no sean sólo escuchados sino reflexionados por los comerciales. De esta manera, se mantiene una mayor atención durante las charlas y el equipo de marketing recibe un feedback de lo que se ha comprendido y lo que no. Si el juego se plantea una vez terminada la reunión, servirá para consolidar bien todos los conceptos transmitidos. Los usuarios los irán digiriendo e incorporando a su práctica profesional paulatinamente.

  • Creencia #5: La mejor forma de aprender algo es en un curso intensivo de varios días

En formaciones prácticas un curso intensivo puede tener sentido para capacitar a las personas. Para generar recordatorio de datos o aspectos teóricos, cuanto más dure el curso intensivo menos efectivo será el aprendizaje. Se ha demostrado que las mismas horas lectivas son más productivas cuanto más distanciadas estén unas de otras, ya que se recordarán más conceptos y durante más tiempo.

El formato de microlearning parte de los contenidos más estratégicos y expuestos en microsesiones de máximo 15 minutos. Este formato está triunfando en los ámbitos profesionales. mostrando gran efectividad y además se amolda mejor al ritmo de vida. Recordamos mejor el mensaje de una TED talk escuchándola durante un trayecto de metro, que cuando nos dan una larga charla.

  • Creencia #6: Obtener una nota excelente en un examen realmente certifica que el tema se domina y se aplicará eficazmente

Cuando un extenso metaanálisis evaluó la capacidad de generar recordatorio a largo plazo de las 10 principales técnicas de estudio, se evidenció que las más frecuentemente utilizadas para superar un examen como releer apuntes, subrayarlos o hacerse resúmenes, son cortoplacistas y su efectividad termina una vez superado el objetivo del examen. En ese momento en que se puede rebajar la tensión se produce una evaluación externa. Se inicia un proceso de olvido de lo aprendido, para dejar espacio a lo próximo que será evaluado.

Los exámenes no pueden ser considerados la meta de la capacitación. Generalmente, sólo garantizan que la persona ha leído el temario y por eso es capaz de superar las preguntas finales. Si no se fomenta que los contenidos se revisen más veces en los meses siguientes, difícilmente llegarán a ser aplicados.

  • Creencia #7: En un curso quien aprende es el alumno

La pirámide del aprendizaje experiencial de Edgar Dale nos muestra que el aprendizaje más activo es enseñar a otros. Este es el que Dale considera capaz de generar 90% de recordatorio a largo plazo. Para transmitir un buen aprendizaje, el ponente debe prepararse el tema en profundidad. Debe analizar lo más importante y buscar buenas formas de comunicarlo para que la gente lo entienda. Por este motivo, nadie habrá aprendido tanto de la experiencia de esa clase como el profesor.

Para aprovechar la estrategia de recordatorio, el responsable de formación puede dividir el temario en varias secciones. También, puede hacer que sean las propias personas que aprenden quienes presenten su parte al resto de compañeros. Puede ser un buen punto de partida para crear una enriquecedora comunidad de aprendizaje.

Conclusión:

Se ha cuantificado que crear cada hora de un curso de formación, requiere al tutor entre 42 y 143 horas de dedicación. ¿No vale la pena que busquemos la forma de que ese esfuerzo de los formadores consiga los máximos resultados posible? Para ello bastaría con incorporar al curso algunos elementos que refuercen el recordatorio de los conceptos impartidos:

  • No considerar el examen final del curso como la meta de la capacitación. Al terminar el curso, fomentar la revisión periódica de los conceptos, por ejemplo, mediante el envío de píldoras formativas breves. De esta manera, irán repasando lo aprendido en fragmentos breves y relevantes.
  • Plantear juegos tipo quiz como herramientas eficientes de autoevaluación que pueden substituir a los exámenes, especialmente si tienen la posibilidad de realizar repeticiones periódicas personalizadas de los conceptos hasta que se consoliden en la memoria, como hace por ejemplo Trainapp.
  • Fomentar la investigación de los alumnos en aspectos del temario, y que luego los compartan con los compañeros.
  • Procurar que el curso sea lo más experiencial posible, evitando las clases magistrales. Busca que las personas participen y se muevan de la silla en diversas ocasiones para mantener su atención.

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Formadores a la sombra del olvido

Formadores a la sombra del olvido

Los formadores deben capacitar a las personas para que apliquen con éxito los conocimientos en cualquier situación. ¿Consiguen este objetivo todos aquellos que terminan un curso?

José Antonio Marina explica en profundidad en sus libros y ponencias que la memoria es la base de la inteligencia. En ellos nos dice que sólo partiendo de lo que ya hay en la memoria podemos incorporar nuevos conocimientos. Por tanto, la memoria es un factor limitante de las posibilidades de cada persona. La capacitación real llega a producirse en pocas formaciones, y lo aprendido se va perdiendo con el paso del tiempo.

Ya en 1885 Hermann Ebbinghaus publicó en su tratado Sobre la memoria que al día siguiente de una clase magistral se recuerda menos del 40% de su contenido, y un mes después ni el 20%. El proceso de formación continuada (lifelong learning) se convierte así en una sucesión de picos con muchos conocimientos adquiridos, y valles con aquellos pocos realmente consolidados que perduran en el tiempo.

 

El avance de las neurociencias nos permite conocer hoy, que el cerebro humano aprende generando conexiones neuronales.

 

Cada cosa que aprendemos se debe a neuronas que se juntan temporalmente para transmitir neurotransmisores entre ellas. Pero esa unión requiere energía y, si pasa un tiempo sin usarse, la conexión se suelta. Cuando esto ocurre, la energía se emplea en conectar conceptos de mayor utilidad. Bajo el lema “Use it or lose it”, la memoria borra en pocos minutos lo que no evidencie utilidad real horas después. Si en la nueva conexión hay actividad en las horas siguientes a generarse, se interpreta que el concepto resulta útil. Cuando esto ocurre, la conexión se va “soldando” más tras cada oportunidad favoreciendo la consolidación en la memoria.

La formación tradicional aspira a la superación de un examen evaluatorio al final de curso, sin garantizar el posterior alcance. Recientes metanálisis de múltiples trabajos neurocientíficos han demostrado que las técnicas de estudio más habituales (releer, subrayar, resumir, …), no sirven para asegurar la durabilidad de los conceptos a largo plazo. Se necesita ejercitar la memoria con estrategias activas muy distinto, para las que los formadores pueden apoyarse en nuevas tecnologías. Pequeñas diferencias en las metodologías formativas pueden conducir a cambios profundamente diferentes en el cerebro del alumno.

 

Un formador se enfrenta a un reto cuando toma consciencia de su capacidad de modificar la estructura electro-química del cerebro de su audiencia.

 

Éste consiste en mejorar su manera de transmitir el aprendizaje para que sea efectivo y pueda llegar a transferirse a usos prácticos. Exponer al alumno en contacto con la información a aprender no es suficiente. Hay que conseguir que esta exposición tenga posteriores revisiones que hagan ejercitar los circuitos de las nuevas competencias. El nuevo rol del formador es acompañar el proceso de aprendizaje con formatos activos, que optimicen la comprensión y retención de los contenidos.

 

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¡Juega a autoevaluarte! y aprenderás más

¡Juega a autoevaluarte! y aprenderás más

Los quiz son juegos que despiertan una especial motivación en las personas

Una prueba de ello son programas de TV tan exitosos cómo “¿Quieres ser millonario?” o la aplicación móvil  “Preguntados”, que junto a su versión Trivia Crack para países anglosajones, cuenta ya con más de 300 millones de descargas a nivel mundial. Resulta difícil resistirse al desafío de descubrir nuestro nivel de conocimientos, sin sentirse evaluado de forma intimidatoria por parte de un profesor o institución académica, sino sin riesgo alguno simplemente por nuestro orgullo o ganas de retar nuestros conocimientos.

Consolidar conocimientos a través de test en TrainApp

La explicación del interés del ser humano por los quiz podría ser que producen repetidamente la situación de 50% de probabilidad de acertar o fallar, descrita como causante de los máximos niveles de descarga de dopamina en nuestro organismo, la hormona que mejor nos brinda la sensación de felicidad.

Revisemos las principales conclusiones de los estudios que han evaluado la efectividad de los tests de respuesta múltiple en sobre la calidad del aprendizaje, respecto a la tradicional lectura de temarios.

Recordar información previamente almacenada aumenta la retención posterior de esta información

Este es un fenómeno llamado de “efecto test”, que ha sido incluso confirmado en revisiones sistemáticas que demostraron que conseguir recuperar una información aprendida es más beneficioso que simplemente reestudiar el material objetivo mediante lectura. Evocar conocimientos aprendidos anteriormente crea rutas de recuperación adicionales (Carpenter, 2009; Roediger & Butler, 2011), aumentando la probabilidad y agilidad de que el concepto memorizado se recupere con éxito en futuras oportunidades.

Butler (1) cuantificó que aprender con test multirespuesta resulta al menos un 65% más efectivo que estudiar de forma tradicional. Cuando el test incorpora feedback tras las respuestas, la efectividad del aprendizaje es un 123% mayor respecto a estudiar sin tests multirespuesta. Se comparó el efecto de conocer la respuesta correcta inmediatamente tras seleccionar una de ellas, consiguiendo aumentar un 35% la del test sin corrección alguna, pero fue aún mayor (41%) cuando la corrección era diferida, una vez finalizada la serie de preguntas, ya añade el impacto de un nuevo ejercicio activo de reflexión de por qué se respondió de ese modo momentos antes. No tuvo ninguna influencia en cambio, al obtener la corrección tras seleccionar una sola respuesta, o bien tras ir descartando opciones hasta dar con la respuesta correcta.

La naturaleza de las correcciones (feedback) influye en el aprendizaje.

Se ha comprobado que se aprende más al recibir una explicación del porqué es una y no otra la opción de respuesta correcta, que cuando simplemente te indican la opción acertada (2). Otros investigadores (3), estudiaron el número de opciones de respuesta que resulta más efectivo, y la conclusión es que cuantas más mejor, pero al menos conviene que haya 4 opciones, ya que con sólo 2 opciones sólamente (ej: verdadero/falso) no hay ningún incremento en la retención. Es importante que las preguntas del test no sean excesivamente fáciles, ni que la opción de respuesta correcta sea muy evidente, ya que cuanto más esfuerzo requiere recuperar un recuerdo, más hay que repocesar la información memorizada (Pyc y Rawson, 2009) y esta dificultad de recordar beneficia la retención a largo plazo (McDaniel et al., 2007).

Pero los test no solamente son útiles para diagnosticar y mejorar el grado de recordatorio de lo ya aprendido sino que incluso cuando el test es previo a impartir la formación, mejoran la retención de nuevos conceptos que se explique posteriormente (Richland et al. 2009). Algunos formadores empiezan sus formaciones con un test inicial de nivel de su audiencia, y se ha verificado que aun cuando desconocen completamente la materia y no aciertan ni el 5%, ese test inicial potencia la atención a la explicación del profesor para retener más lo que se respondió de forma incorrecta en el test preliminar.

No caben muchas dudas pues, que los test no deben ser vistos sólo como una herramienta para evaluar el nivel de conocimientos a modo de foto finish del final de un periodo formativo, sino que pueden ser empleados en sí mismos como potentes herramientas para aprender. La gamificacion de los test en formato de videojuego interactivo tipo quiz puede viabilizar esta herramienta y darle un contexto motivacional que genera una actividad tan efectiva como atractiva. Un videojuego permite incorporar baterías de centenares de preguntas sin cansar al alumno, que responderá a su ritmo en diversas sesiones, posibilitando un screening exhaustivo del temario, para identificar las lagunas formativas a trabajar más en profundidad de forma individualizada o colectiva.

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(1) Butler et al. “The Effect of Type and Timing of Feedback on Learning From Multiple-Choice Tests” Journal of Experimental Psychology 2007, Vol. 13, No. 4, 273–281

(2) Marsh et al.: “Using verification feedback to correct errors made on a multiple-choice test”, Memory. 2012;20(6):645-53

(3) Fazio et al. “Memorial Consequences of Multiple-choice Testing on Immediate and Delayed Tests.” Mem Cognit. 2010 June; 38(4): 407–418

¿Cómo nunca te acostarás olvidando una cosa más?

¿Cómo nunca te acostarás olvidando una cosa más?

¿Cómo optimizar la efectividad del aprendizaje?

 

Una de las cuestiones para la optimización es encontrar la manera para asegurar el rendimiento del tiempo dedicado a aprender. Se trata de evitar que el conocimiento adquirido se olvide con el paso del tiempo.

Un equipo de psicólogos cognitivos y educativos estadounidenses evaluaron en detalle la utilidad de las 10 técnicas de estudio más conocidas. El objetivo era cuantificar si realmente funcionan para aprender de verdad. Para ello se analizó si sus beneficios eran generalizables mediante 4 variables: el contexto del aprendizaje, características de los estudiantes, las materias a estudiar y la tipología del examen a superar.

Las 10 técnicas de estudio cuyo rendimiento se evaluó fueron:

  • Interrogatorio elaborado (explicar por qué un hecho o concepto es cierto)
  • Auto-explicación (relacionar información nueva con la ya conocida, o con los pasos a dar al resolver un problema)
  • Resúmenes
  • Resaltar / subrayar
  • Releer textos
  • Palabras clave (mnemotécnicas)
  • Asociar textos a imágenes mentales
  • Practicar con autoexámenes
  • Distribuir las sesiones de estudio en múltiples días o semanas
  • Intercalar varios temas

Curiosamente, algunas de las prácticas empleadas por los estudiantes, cómo los resúmenes o subrayar textos, mostraron tener una efectividad mínima.

Por el contrario, las estrategias más eficientes fueron técnicas poco extendidas. Practicar lo que se sabe y lo que no haciendo exámenes, distribuir el estudio en diversos días e intercalar temas dentro de cada ratito dedicado al estudio. Analicemos un poco más cada una de ellas:

 

1. Practicar con autoexámenes

 

Esta técnica se lleva estudiando más de un siglo, con más de 120 estudios resaltando su efectividad. Uno de los más interesantes fue el publicado por Roediger (2008). Demostró que un grupo de angloparlantes aprendían mejor un listado de palabras en Swahili correlacionadas con su traducción al inglés, estudiando mediante tests durante una semana. Obtuvieron un 80% de respuestas correctas en el examen final, mientras que quienes estudiaron de forma continua fijando su atención en recordar el listado solamente acertaron el 36%.

Cuantos más tests se hagan, mejor es la retención, pero no en un mismo día, sino lo más espaciados posible. Funcionan mejor tests breves y frecuentes, que los largos a intervalos muy distantes, tanto por su utilidad de recordatorio cómo por la satisfacción de los estudiantes; y es importante que haya un feedback de las respuestas para no perpetuar errores. Los resultados son consistentes en múltiples perfiles de individuos en grado de conocimiento de base o habilidad sobre un tema.

 

2. Distribuir la formación en el tiempo

 

La mayoría de estudiantes concentran sus horas de estudio los días previos al examen, pese a haberse demostrado ampliamente que el recordatorio de los conceptos a largo plazo es más eficiente si ese mismo tiempo lo distribuyen en el mayor periodo posible. Su efectividad es robusta en más de 250 estudios que en total involucran a más de 14.000 participantes de perfil muy diverso, y en distintas materias a estudiar cómo matemáticas, historia, música, cirugía, … No sería útil en cambio en materias extremadamente complejas, cómo pilotar un avión.

 

Cuando se dispone de tiempo suficiente, el rendimiento final del estudio es mejor

 

Distanciar intencionadamente las sesiones por periodos de entre 10-20% del tiempo de retención deseado: separadas 12-24h para recordar algo durante una semana, o cada 6-12 meses si lo queremos recordar 5 años. Los estudios en aprendizaje de medicina del Dr. Kerfoot consiguieron demostrar un recordatorio excelente mediante revisiones espaciadas a intervalos crecientes de tiempo. La sabiduría popular de muchos padres les lleva a recomendar a sus hijos estudiar un poquito cada día en lugar de dejarlo todo para una sesión maratoniana la semana de exámenes; y en 1985 Dellarrosa & Borne lo confirmaron demostrando que efectivamente las tasas de recordatorio mejoran cuanto más dilatado pueda ser este periodo de sesiones de revisión del contenido a aprender.

Un estudio publicado por Budé (2011) demostró también que el aprendizaje conceptual de los alumnos que asisten a un curso de estadística impartido a lo largo de 6 meses, es significativamente mayor que cuando el mismo temario e igualdad de horas lectivas totales se imparte en 8 semanas. Contradice este aspecto por tanto, la creencia popular de que en los cursos intensivos es donde más se aprende, dado que la neurociencia apunta que ocurre justo al contrario: una vez saturada nuestra capacidad diaria de retención de nuevos conocimientos, exponer a la persona a más formación resulta ineficiente, y es lo que se conoce como sobreaprendizaje.

 

3. Intercalar los temas

 

Se han realizado muchos menos estudios científicos sobre esta técnica que con las anteriores, pero cada vez hay más literatura que muestra un grado similar de efectividad. Intercalar los temas de estudio y la parte práctica asociada a estos se ha visto especialmente eficaz al enseñar matemáticas o medicina, en lugar de organizar las clases por bloques monotemáticos.

Un estudio publicado por Rohrer y Taylor (2007) mostró que, si bien durante una clase práctica los alumnos instruidos por bloques monotemáticos resuelven mejor y más rápido los problemas matemáticos que los de práctica intercalada, sorprendentemente si transcurridos unos días realizan un examen, los que aprendieron mediante práctica intercalada aciertan un 43% más. Otro estudio de los mismos autores publicado en 2010, encontró diferencias finales aún mayores en favor de la práctica intercalada de temas (77% vs. 38% de aciertos), ya que eran mejores en discriminar entre los tipos de problemas y en aplicar más consistentemente la fórmula correcta a cada uno.

En el aprendizaje del diagnóstico electrocardiográfico, Hatala (2003) reportó:

  • Un 47% de aciertos en la práctica clínica cuando los estudiantes de medicina aprendieron mediante práctica intercalada
  • Un 30% al practicar por bloques monotemáticos

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Fuente: J. DUNLOSKY ET AL. “IMPROVING STUDENTS’ LEARNING WITH EFFECTIVE LEARNING TECHNIQUES: PROMISING DIRECTIONS FROM COGNITIVE AND EDUCATIONAL PSYCHOLOGY.” PSYCHOL SCI PUBLIC INTEREST. 2013 JAN;14(1):4-58.

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