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Una de las principales cuestiones al optimizar la efectividad el aprendizaje, es encontrar la mejor manera para asegurar el rendimiento del tiempo dedicado a aprender, evitando que los conocimientos adquiridos se olviden con el paso del tiempo.

Un equipo de psicólogos cognitivos y educativos estadounidenses evaluaron en detalle la utilidad de las 10 técnicas de estudio más conocidas y evaluadas mediante estudios, para cuantificar si realmente funcionan para aprender de verdad. Para ello se analizó si sus beneficios eran generalizables mediante 4 variables: el contexto del aprendizaje, características de los estudiantes, las materias a estudiar y la tipología del examen a superar.

Las 10 técnicas de estudio cuyo rendimiento se evaluó fueron:

  • Interrogatorio elaborado (explicar por qué un hecho o concepto es cierto)
  • Auto-explicación (relacionar información nueva con la ya conocida, o con los pasos a dar al resolver un problema)
  • Resúmenes
  • Resaltar / subrayar
  • Releer textos
  • Palabras clave (mnemotécnicas)
  • Asociar textos a imágenes mentales
  • Practicar con autoexámenes
  • Distribuir las sesiones de estudio en múltiples días o semanas
  • Intercalar varios temas

Curiosamente, algunas de las prácticas más empleadas por los estudiantes, cómo son los resúmenes o subrayar y releer los textos, mostraron tener una efectividad mínima.

Por el contrario, las estrategias más eficientes fueron técnicas poco extendidas cómo practicar lo que se sabe y lo que aún no haciendo exámenes, distribuir el estudio en diversos días, e intercalar varios temas dentro de cada ratito dedicado al estudio. Analicemos un poco más cada una de ellas:

1. Practicar con autoexámenes

Esta técnica se lleva estudiando más de un siglo, con más de 120 estudios resaltando su efectividad. Uno de los más interesantes fue el publicado por Roediger (2008), demostrando que un grupo de angloparlantes aprendían mejor un largo listado de palabras en Swahili correlacionadas con su traducción al inglés, estudiando mediante tests durante una semana, con un 80% de respuestas correctas en el examen final, mientras que quienes estudiaron de forma continua fijando su atención en recordar el listado solamente acertaron el 36%.

Cuantos más tests se hagan, mejor es la retención, pero no en un mismo día, sino lo más espaciados en el tiempo posible. Funcionan mejor tests breves y frecuentes, que los largos a intervalos muy distantes, tanto por su utilidad de recordatorio cómo por la satisfacción de los estudiantes; y es importante que haya un feedback de las respuestas para no perpetuar errores. Los resultados son consistentes en múltiples perfiles de individuos en grado de conocimiento de base o habilidad sobre un tema, e incluso en personas diagnosticadas de Alzheimer o esclerosis múltiple.

2. Distribuir el estudio en el tiempo

La mayoría de estudiantes concentran sus horas de estudio los días previos al examen, pese a haberse demostrado ampliamente que el recordatorio de los conceptos a largo plazo es más eficiente si ese mismo tiempo lo distribuyen en el mayor periodo posible. Su efectividad es robusta en más de 250 estudios que en total involucran a más de 14.000 participantes de perfil muy diverso, y en distintas materias a estudiar cómo matemáticas, historia, música, cirugía, … No sería útil en cambio en materias extremadamente complejas, cómo pilotar un avión.

Cuando se disponen de tiempo suficiente, el rendimiento final del estudio es mejor al distanciar intencionadamente las sesiones por periodos de entre 10-20% del tiempo de retención deseado: separadas 12-24h para recordar algo durante una semana, o cada 6-12 meses si lo queremos recordar 5 años. Los estudios en aprendizaje de medicina del Dr. Kerfoot consiguieron demostrar un recordatorio excelente mediante revisiones espaciadas a intervalos crecientes de tiempo. La sabiduría popular de muchos padres les lleva a recomendar a sus hijos estudiar un poquito cada día en lugar de dejarlo todo para una sesión maratoniana la semana de exámenes; y en 1985 Dellarrosa & Borne lo confirmaron demostrando que efectivamente las tasas de recordatorio mejoran cuanto más dilatado pueda ser este periodo de sesiones de revisión del contenido a aprender.

Un estudio publicado por Budé (2011) demostró también que el aprendizaje conceptual de los alumnos que asisten a un curso de estadística impartido a lo largo de 6 meses, es significativamente mayor que cuando el mismo temario e igualdad de horas lectivas totales se imparte en 8 semanas. Contradice este aspecto por tanto, la creencia popular de que en los cursos intensivos es donde más se aprende, dado que la neurociencia apunta que ocurre justo al contrario: una vez saturada nuestra capacidad diaria de retención de nuveos conocimientos, exponer a la persona a más formación resulta ineficiente, y es lo que se conoce como sobreaprendizaje.

3. Intercalar los temas

Se han realizado muchos menos estudios científicos sobre esta técnica que con las anteriores, pero cada vez hay más literatura que muestra un grado similar de efectividad. Intercalar los temas de estudio y la parte práctica asociada a estos se ha visto especialmente eficaz al enseñar matemáticas o medicina, en lugar de organizar las clases por bloques monotemáticos.

Un estudio publicado por Rohrer y Taylor (2007) mostró que, si bien durante una clase práctica los alumnos instruidos por bloques monotemáticos resuelven mejor y más rápido los problemas matemáticos que los de práctica intercalada, sorprendentemente si transcurridos unos días realizan un examen, los que aprendieron mediante práctica intercalada aciertan un 43% más. Otro estudio de los mismos autores publicado en 2010, encontró diferencias finales aún mayores en favor de la práctica intercalada de temas (77% vs. 38% de aciertos), ya que eran mejores en discriminar entre los tipos de problemas y en aplicar más consistentemente la fórmula correcta a cada uno.

En el aprendizaje del diagnóstico electrocardiográfico, Hatala (2003) reportó un 47% de aciertos en la práctica clínica cuando los estudiantes de medicina aprendieron mediante práctica intercalada y un 30% al practicar por bloques monotemáticos.

 

Fuente: J. DUNLOSKY ET AL. “IMPROVING STUDENTS’ LEARNING WITH EFFECTIVE LEARNING TECHNIQUES: PROMISING DIRECTIONS FROM COGNITIVE AND EDUCATIONAL PSYCHOLOGY.” PSYCHOL SCI PUBLIC INTEREST. 2013 JAN;14(1):4-58.
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