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¡Juega a autoevaluarte! y aprenderás más

¡Juega a autoevaluarte! y aprenderás más

Los quiz son juegos que despiertan una especial motivación en las personas, y prueba de ello son programas de TV tan exitosos cómo “¿Quieres ser millonario?” o la aplicación móvil  “Preguntados”, que junto a su versión Trivia Ckarck para paises anglosajones, cuenta ya con más de 300 millones de descargas a nivel mundial. Resulta difícil resistirse al desafío de descubrir nuestro nivel de conocimientos, sin sentirse evaluado de forma intimidatoria por parte de un profesor o institución académica, sino sin riesgo alguno simplemente por nuestro orgullo o ganas de retar nuestros conocimientos.

La explicación del interés del ser humano por los quiz podría ser que producen repetidamente la situación de 50% de probabilidad de acertar o fallar, descrita como causante de los máximos niveles de descarga de dopamina en nuestro organismo, la hormona que mejor nos brinda la sensación de felicidad.

Revisemos las principales conclusiones de los estudios que han evaluado la efectividad de los tests de respuesta múltiple en sobre la calidad del aprendizaje, respecto a la tradicional lectura de temarios.

Recordar información previamente almacenada aumenta la retención posterior de esta información, un fenómeno llamado de “efecto test”, que ha sido incluso confirmado en revisiones sistemáticas que demostraron que conseguir recuperar una información aprendida es más beneficioso que simplemente reestudiar el material objetivo mediante lectura. Evocar conocimientos aprendidos anteriormente crea rutas de recuperación adicionales (Carpenter, 2009; Roediger & Butler, 2011), aumentando la probabilidad y agilidad de que el concepto memorizado se recupere nuevamente con éxito en futuras oportunidades.

Butler (1) cuantificó que aprender con test multirespuesta resulta al menos un 65% más efectivo que estudiar de forma tradicional. Cuando el test incorpora feedback tras las respuestas, la efectividad del aprendizaje es un 123% mayor respecto a estudiar sin tests multirespuesta. Se comparó el efecto de conocer la respuesta correcta inmediatamente tras seleccionar una de ellas, consiguiendo aumentar un 35% la del test sin corrección alguna, pero fue aún mayor (41%) cuando la corrección era diferida, una vez finalizada la serie de preguntas, ya añade el impacto de un nuevo ejercicio activo de reflexión de por qué se respondió de ese modo momentos antes. No tuvo ninguna influencia en cambio, al obtener la corrección tras seleccionar una sola respuesta, o bien tras ir descartando opciones hasta dar con la respuesta correcta.

También la naturaleza de las correcciones (feedback) influye en el aprendizaje. Se ha comprobado que se aprende más al recibir una explicación del porqué es una y no otra la opción de respuesta correcta, que cuando simplemente te indican la opción acertada (2). Otros investigadores (3), estudiaron el número de opciones de respuesta que resulta más efectivo, y la conclusión es que cuantas más mejor, pero al menos conviene que haya 4 opciones, ya que con sólo 2 opciones sólamente (ej: verdadero/falso) no hay ningún incremento en la retención. Es importante que las preguntas del test no sean excesivamente fáciles, ni que la opción de respuesta correcta sea muy evidente, ya que cuanto más esfuerzo requiere recuperar un recuerdo, más hay que repocesar la información memorizada (Pyc y Rawson, 2009) y esta dificultad de recordar beneficia la retención a largo plazo (McDaniel et al., 2007).

Pero los test no solamente son útiles para diagnosticar y mejorar el grado de recordatorio de lo ya aprendido sino que incluso cuando el test es previo a impartir la formación, mejoran la retención de nuevos conceptos que se explique posteriormente (Richland et al. 2009). Algunos formadores empiezan sus formaciones con un test inicial de nivel de su audiencia, y se ha verificado que aun cuando desconocen completamente la materia y no aciertan ni el 5%, ese test inicial potencia la atención a la explicación del profesor para retener más lo que se respondió de forma incorrecta en el test preliminar.

No caben muchas dudas pues, que los test no deben ser vistos sólo como una herramienta para evaluar el nivel de conocimientos a modo de foto finish del final de un periodo formativo, sino que pueden ser empleados en sí mismos como potentes herramientas para aprender. La gamificacion de los test en formato de videojuego interactivo tipo quiz puede viabilizar esta herramienta y darle un contexto motivacional que genera una actividad tan efectiva como atractiva. Un videojuego permite incorporar baterías de centenares de preguntas sin cansar al alumno, que responderá a su ritmo en diversas sesiones, posibilitando un screening exhaustivo del temario, para identificar las lagunas formativas a trabajar más en profundidad de forma individualizada o colectiva.

 

(1) Butler et al. “The Effect of Type and Timing of Feedback on Learning From Multiple-Choice Tests” Journal of Experimental Psychology 2007, Vol. 13, No. 4, 273–281

(2) Marsh et al.: “Using verification feedback to correct errors made on a multiple-choice test”, Memory. 2012;20(6):645-53

(3) Fazio et al. “Memorial Consequences of Multiple-choice Testing on Immediate and Delayed Tests.” Mem Cognit. 2010 June; 38(4): 407–418

¿Cómo nunca te acostarás olvidando una cosa más?

¿Cómo nunca te acostarás olvidando una cosa más?

Una de las principales cuestiones al optimizar la efectividad el aprendizaje, es encontrar la mejor manera para asegurar el rendimiento del tiempo dedicado a aprender, evitando que los conocimientos adquiridos se olviden con el paso del tiempo.

Un equipo de psicólogos cognitivos y educativos estadounidenses evaluaron en detalle la utilidad de las 10 técnicas de estudio más conocidas y evaluadas mediante estudios, para cuantificar si realmente funcionan para aprender de verdad. Para ello se analizó si sus beneficios eran generalizables mediante 4 variables: el contexto del aprendizaje, características de los estudiantes, las materias a estudiar y la tipología del examen a superar.

Las 10 técnicas de estudio cuyo rendimiento se evaluó fueron:

  • Interrogatorio elaborado (explicar por qué un hecho o concepto es cierto)
  • Auto-explicación (relacionar información nueva con la ya conocida, o con los pasos a dar al resolver un problema)
  • Resúmenes
  • Resaltar / subrayar
  • Releer textos
  • Palabras clave (mnemotécnicas)
  • Asociar textos a imágenes mentales
  • Practicar con autoexámenes
  • Distribuir las sesiones de estudio en múltiples días o semanas
  • Intercalar varios temas

Curiosamente, algunas de las prácticas más empleadas por los estudiantes, cómo son los resúmenes o subrayar y releer los textos, mostraron tener una efectividad mínima.

Por el contrario, las estrategias más eficientes fueron técnicas poco extendidas cómo practicar lo que se sabe y lo que aún no haciendo exámenes, distribuir el estudio en diversos días, e intercalar varios temas dentro de cada ratito dedicado al estudio. Analicemos un poco más cada una de ellas:

1. Practicar con autoexámenes

Esta técnica se lleva estudiando más de un siglo, con más de 120 estudios resaltando su efectividad. Uno de los más interesantes fue el publicado por Roediger (2008), demostrando que un grupo de angloparlantes aprendían mejor un largo listado de palabras en Swahili correlacionadas con su traducción al inglés, estudiando mediante tests durante una semana, con un 80% de respuestas correctas en el examen final, mientras que quienes estudiaron de forma continua fijando su atención en recordar el listado solamente acertaron el 36%.

Cuantos más tests se hagan, mejor es la retención, pero no en un mismo día, sino lo más espaciados en el tiempo posible. Funcionan mejor tests breves y frecuentes, que los largos a intervalos muy distantes, tanto por su utilidad de recordatorio cómo por la satisfacción de los estudiantes; y es importante que haya un feedback de las respuestas para no perpetuar errores. Los resultados son consistentes en múltiples perfiles de individuos en grado de conocimiento de base o habilidad sobre un tema, e incluso en personas diagnosticadas de Alzheimer o esclerosis múltiple.

2. Distribuir el estudio en el tiempo

La mayoría de estudiantes concentran sus horas de estudio los días previos al examen, pese a haberse demostrado ampliamente que el recordatorio de los conceptos a largo plazo es más eficiente si ese mismo tiempo lo distribuyen en el mayor periodo posible. Su efectividad es robusta en más de 250 estudios que en total involucran a más de 14.000 participantes de perfil muy diverso, y en distintas materias a estudiar cómo matemáticas, historia, música, cirugía, … No sería útil en cambio en materias extremadamente complejas, cómo pilotar un avión.

Cuando se disponen de tiempo suficiente, el rendimiento final del estudio es mejor al distanciar intencionadamente las sesiones por periodos de entre 10-20% del tiempo de retención deseado: separadas 12-24h para recordar algo durante una semana, o cada 6-12 meses si lo queremos recordar 5 años. Los estudios en aprendizaje de medicina del Dr. Kerfoot consiguieron demostrar un recordatorio excelente mediante revisiones espaciadas a intervalos crecientes de tiempo. La sabiduría popular de muchos padres les lleva a recomendar a sus hijos estudiar un poquito cada día en lugar de dejarlo todo para una sesión maratoniana la semana de exámenes; y en 1985 Dellarrosa & Borne lo confirmaron demostrando que efectivamente las tasas de recordatorio mejoran cuanto más dilatado pueda ser este periodo de sesiones de revisión del contenido a aprender.

Un estudio publicado por Budé (2011) demostró también que el aprendizaje conceptual de los alumnos que asisten a un curso de estadística impartido a lo largo de 6 meses, es significativamente mayor que cuando el mismo temario e igualdad de horas lectivas totales se imparte en 8 semanas. Contradice este aspecto por tanto, la creencia popular de que en los cursos intensivos es donde más se aprende, dado que la neurociencia apunta que ocurre justo al contrario: una vez saturada nuestra capacidad diaria de retención de nuveos conocimientos, exponer a la persona a más formación resulta ineficiente, y es lo que se conoce como sobreaprendizaje.

3. Intercalar los temas

Se han realizado muchos menos estudios científicos sobre esta técnica que con las anteriores, pero cada vez hay más literatura que muestra un grado similar de efectividad. Intercalar los temas de estudio y la parte práctica asociada a estos se ha visto especialmente eficaz al enseñar matemáticas o medicina, en lugar de organizar las clases por bloques monotemáticos.

Un estudio publicado por Rohrer y Taylor (2007) mostró que, si bien durante una clase práctica los alumnos instruidos por bloques monotemáticos resuelven mejor y más rápido los problemas matemáticos que los de práctica intercalada, sorprendentemente si transcurridos unos días realizan un examen, los que aprendieron mediante práctica intercalada aciertan un 43% más. Otro estudio de los mismos autores publicado en 2010, encontró diferencias finales aún mayores en favor de la práctica intercalada de temas (77% vs. 38% de aciertos), ya que eran mejores en discriminar entre los tipos de problemas y en aplicar más consistentemente la fórmula correcta a cada uno.

En el aprendizaje del diagnóstico electrocardiográfico, Hatala (2003) reportó un 47% de aciertos en la práctica clínica cuando los estudiantes de medicina aprendieron mediante práctica intercalada y un 30% al practicar por bloques monotemáticos.

 

Fuente: J. DUNLOSKY ET AL. “IMPROVING STUDENTS’ LEARNING WITH EFFECTIVE LEARNING TECHNIQUES: PROMISING DIRECTIONS FROM COGNITIVE AND EDUCATIONAL PSYCHOLOGY.” PSYCHOL SCI PUBLIC INTEREST. 2013 JAN;14(1):4-58.
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